Martes, 13 de octubre de 2026
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Abinader y Rodríguez exploran compras directas de petróleo venezolano

El presidente dominicano y la presidenta interina de Venezuela analizan la posibilidad de adquirir derivados del petróleo, como GLP y AC-30, en acuerdos bilaterales.

Representación simbólica de la cooperación energética entre República Dominicana y Venezuela.
Representación simbólica de la cooperación energética entre República Dominicana y Venezuela.

Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, abordan cooperación energética, relaciones consulares y turismo en reunión bilateral en Roma. Entre los temas tratados figura la posibilidad de establecer compras directas de derivados del petróleo, específicamente cemento asfáltico AC-30 y gas licuado de petróleo (GLP), cuyas condiciones serán discutidas por las autoridades de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) y Petróleos de Venezuela (PDVSA).

¿Qué podría ganar República Dominicana con esa operación? La principal oportunidad estaría en ampliar sus alternativas de abastecimiento, negociar condiciones comerciales competitivas y reducir la exposición a un grupo limitado de proveedores.

Sin embargo, todavía no se han anunciado volúmenes, precios, plazos de entrega ni modalidades de pago, por lo que no es posible afirmar que el país conseguirá un ahorro ni calcular cuánto representaría.

Más proveedores y capacidad de negociación. La incorporación de Venezuela como suplidor podría ampliar las opciones de compra de derivados del petróleo y permitir que las autoridades dominicanas comparen nuevas ofertas con las disponibles en el mercado internacional. Para una economía que depende de las importaciones de hidrocarburos, contar con distintas alternativas puede ser útil frente a cambios en los precios, la disponibilidad de productos o las condiciones logísticas.

El beneficio, no obstante, no depende únicamente de que el producto provenga de Venezuela. Para determinar si la operación conviene al país, Refidomsa tendría que comparar el costo total de cada adquisición, incluidos el precio del producto, el transporte marítimo, los seguros, el almacenamiento, la calidad y las condiciones de pago.

Una oferta aparentemente más barata podría perder competitividad si los gastos asociados elevan su costo final. La magnitud del impacto también dependerá de las cantidades que se negocien. Una compra puntual de volumen reducido tendría un efecto distinto al de un contrato de suministro periódico.

Por eso, el dato decisivo no será solamente el precio anunciado, sino cuánto costará el producto una vez recibido en República Dominicana y qué proporción de las necesidades nacionales podría cubrir.

GLP: el posible efecto sobre hogares y negocios. Uno de los productos mencionados en la conversación bilateral es el gas licuado de petróleo, utilizado en la cocción doméstica y en distintas actividades comerciales e industriales. Si Venezuela ofrece GLP en condiciones competitivas, la compra podría ampliar las alternativas de abastecimiento y contribuir a mejorar la posición negociadora de los compradores dominicanos.

El posible beneficio para los consumidores, sin embargo, no sería automático. El precio final del GLP está condicionado por el costo de adquisición, el transporte, el almacenamiento, la distribución, los impuestos y las disposiciones nacionales que regulan su comercialización. Una reducción en el precio de importación no necesariamente se trasladaría en la misma proporción al usuario.

Para conocer el impacto real sería necesario que las autoridades informen cuánto GLP se pretende comprar, con qué frecuencia llegarían los cargamentos y bajo qué fórmula se establecerían los precios. Sin esos elementos, cualquier estimación de ahorro para los hogares sería prematura.

AC-30: una compra vinculada a la construcción de carreteras. El otro producto señalado es el AC-30, un grado de cemento asfáltico empleado como aglutinante en la construcción de pavimentos. No debe confundirse con la gasolina ni con el gasoil, ya que sus usos y mercados son diferentes.

Una adquisición competitiva de este material podría ampliar las opciones de suministro para los proyectos de infraestructura que lo utilizan. Si el precio y las condiciones logísticas resultaran favorables, podría representar una oportunidad para reducir costos de abastecimiento de ese insumo, aunque el efecto sobre el gasto de una obra dependería de la cantidad requerida, el contrato, el transporte y otros componentes del presupuesto.

Por esa razón, no sería correcto atribuir a la eventual compra de AC-30 una reducción directa del precio de la gasolina o el gasoil que utilizan los conductores. El posible beneficio se relacionaría principalmente con el suministro del material asfáltico y con las actividades que dependen de él.

La relación energética también tiene antecedentes empresariales. La negociación actual se produce después de que Venezuela tuviera participación accionaria en Refidomsa. En 2010 se aprobó la venta del 49 % de las acciones de la refinería dominicana a PDV Caribe, filial de PDVSA. Once años después, en agosto de 2021, el Estado dominicano adquirió esa participación y recuperó el control del 100 % de la empresa.

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