Amistad y salud: ciencia explica cómo las amigas mejoran tu bienestar
La ciencia demuestra que tener amigas puede mejorar la salud física y emocional, gracias a la oxitocina y el apoyo social.
La amistad auténtica es uno de esos regalos que hacen la vida más llevadera. Tener a alguien con quien reírte hasta que te duela la barriga, desahogarte después de un día difícil o compartir tus preocupaciones sin miedo a ser juzgado es mucho más que un motivo para sentirse bien: también puede beneficiar tu salud.
Quizás hayas experimentado esa sensación de alivio después de una larga conversación con una amiga. A veces, basta con hablar de lo que te preocupa, recibir un abrazo o escuchar un “te entiendo” para sentir que las cosas pesan un poco menos.
Y no es solo una impresión. Distintas investigaciones han encontrado una relación entre los vínculos sociales sólidos y una mejor salud física y emocional. Uno de los trabajos más conocidos sobre este tema fue publicado en el año 2000 por la psicóloga Shelley Taylor y su equipo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en la revista Psychological Review.
Los investigadores propusieron un modelo de respuesta al estrés conocido como tend-and-befriend, que puede traducirse como “cuidar y buscar apoyo social”. La idea es que, ante una situación estresante, las personas no siempre reaccionan únicamente huyendo o enfrentándose al problema. También pueden buscar protección en sus relaciones cercanas y ofrecer cuidado a los demás.
En ese proceso intervienen factores biológicos, entre ellos la oxitocina, una hormona relacionada con los vínculos afectivos y la regulación de algunas respuestas al estrés. Por eso, conversar con una amiga de confianza, sentirte acompañada o saber que puedes contar con alguien puede ayudarte a sobrellevar mejor los momentos complicados.
La oxitocina suele conocerse como la “hormona del vínculo” porque participa en distintos procesos relacionados con el apego y las relaciones sociales. Su actividad es compleja y depende del contexto, pero forma parte de los mecanismos biológicos que intervienen en la respuesta al estrés y en la interacción con otras personas.
Un estudio publicado en 2021 en The International Journal on the Biology of Stress exploró la relación entre la oxitocina, el estrés y la salud cardiovascular en las mujeres. Estos hallazgos forman parte de una línea de investigación que busca comprender cómo los procesos biológicos y las relaciones sociales pueden influir en el bienestar.
Ahora bien, los beneficios de tener amigas no se limitan a lo que sucede en el organismo cuando compartimos tiempo con ellas. La posibilidad de expresar lo que sentimos, poner en palabras nuestras preocupaciones y escuchar otros puntos de vista también puede ayudarnos a procesar las emociones.
Piensa en esos momentos en los que una situación parece no tener salida hasta que la conversas con alguien. Tal vez tu amiga no tenga una solución inmediata, pero escucharte, hacerte una pregunta o ayudarte a mirar el problema desde otra perspectiva puede darte cierta claridad.
Ese acompañamiento emocional es especialmente valioso en épocas de incertidumbre, cambios o sobrecarga. Además, las redes de apoyo social se han relacionado con una menor presencia de síntomas depresivos y de ansiedad.
Aunque las experiencias varían de una persona a otra y no todas las dificultades emocionales pueden prevenirse mediante la amistad, sentirse acompañada puede ayudar a afrontar mejor las situaciones difíciles y reducir el aislamiento.
La conexión social también importa cuando hablamos de salud cerebral. Algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre la interacción social durante la mediana edad y un menor riesgo de presentar demencia o deterioro cognitivo leve años después.
Un estudio publicado en la revista Alzheimer's & Dementia, por ejemplo, examinó la relación entre el contacto social y la salud cognitiva. Conviene interpretar estos resultados con cuidado: que exista una asociación no demuestra que tener amigas, por sí solo, evite la demencia. Sin embargo, sí refuerza la importancia de mantener vínculos significativos como parte de un estilo de vida que favorezca el bienestar a largo plazo.



