Jueves, 29 de octubre de 2026
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APEC impulsa transformación digital con enfoque en ciberseguridad y bienestar humano

La universidad lidera iniciativas en ciberseguridad y formación de profesionales para la transformación digital en República Dominicana.

Estudiantes y docentes de la universidad participan en actividades de formación en ciberseguridad y transformación digital.
Estudiantes y docentes de la universidad participan en actividades de formación en ciberseguridad y transformación digital.

En los últimos años, APEC se ha posicionado como referente en la transformación digital en República Dominicana, integrando la ciberseguridad y un fuerte componente humano. Su visión es clara: empresas, instituciones gubernamentales y el sector educativo deben orientarse hacia ese horizonte.

La universidad ha sido clave en la formación de su alumnado, docentes y colaboradores, ofreciendo formaciones, actividades divulgativas y consejos. Hasta la fecha, se han desarrollado alrededor de 12 actividades de este tipo.

Cada vez más personas enfrentan riesgos como el phishing, que imita comunicaciones de bancos e instituciones; el robo de identidad para abrir cuentas bancarias o solicitar servicios; y programas maliciosos que se descargan como aplicaciones falsas o archivos adjuntos.

Las empresas, por su parte, son vulnerables a ataques como los DDoS, que sobrecargan servidores para causar colapsos; la obtención y divulgación de datos de usuarios; o la manipulación de servidores por falta de actualizaciones, entre otras modalidades de fraude.

El profesor Navarro destaca el caso del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), que ejecutó una actualización exhaustiva de seguridad de la plataforma de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR). “Gracias a esta acción se protege la columna financiera de la nación, porque el LBTR moviliza el equivalente a múltiples veces el Producto Interno Bruto (PIB). Con la medida del Banco Central se ha logrado una tasa de integridad de 100%, sin un solo incidente de desvío de fondos”, sentencia el especialista.

Otro hito relevante fue la promulgación del Reglamento de Seguridad Cibernética y de la Información en 2018, que profesionalizó la ciberseguridad en el sector bancario. A partir de ese momento se adjudicaron herramientas, procedimientos y presupuestos específicos. Especialistas de la universidad participaron en ambos eventos.

La universidad ha consolidado un cuerpo docente preparado y certificado en Transformación Digital, Ciberseguridad, Inteligencia Artificial, Ciencia de Datos y Proyectos. Cuenta, además, con el Decanato de Investigación para articular iniciativas de reflexión e indagación en estos temas. Su apuesta más reciente es la Maestría en Arquitectura de Soluciones de Ciberseguridad, con el objetivo de continuar con la transformación digital y ahora incorporar admisiones 100% en línea.

Willy Padua, docente de la Escuela de Informática, explica: “El sector financiero, el industrial y otros ámbitos del país están creciendo, y también la tecnología a su alrededor. Lógicamente necesitamos de profesionales capacitados para asumir esas transformaciones, y nosotros estamos asumiendo ese reto”.

Según un estudio del Banco Mundial entre 2014 y 2025, América Latina y el Caribe tuvo el crecimiento más rápido en incidentes cibernéticos divulgados, con una tasa anual del 25%. El análisis también señaló que el 36% de los ataques divulgados en países en desarrollo se dirigieron a la administración pública.

República Dominicana obtuvo un índice de 3 sobre 5 en el Índice Global de Ciberseguridad en 2024. “El país ha tenido avances en la materia, como la creación del Centro Nacional de Ciberseguridad; sin embargo, hay que seguir haciendo aportes en múltiples aristas”, subraya Padua.

En medio de la tecnología, la universidad no olvida el bienestar humano. Sostiene que toda transformación digital debe tener un acompañamiento. “En la universidad se suman la dimensión cultural y de personas, donde se apropia la cultura de buena gestión de cambios y colaboración con sus pares; el trabajo en equipos, la orientación a proyectos y la resolución de problemas que se promueve constantemente; la dimensión de procesos que logra flujos de trabajo más eficientes; y la dimensión social, que implica digitalizar tareas para hacerla más eficiente y de fácil uso para las personas”, explica Hayser Beltré, directora del Comité de Ética para la Investigación.

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