Banco Mundial destaca crecimiento sólido en República Dominicana y otros países
El Banco Mundial reconoce el avance económico de República Dominicana y otros países por políticas estables y sostenibles.
La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, señaló que los países de la región que han adoptado decisiones de política coherentes y de largo plazo están obteniendo mejores resultados. Se destacan tasas de crecimiento sostenidas superiores al 3% y al 4%, niveles de inversión más elevados y una confianza creciente por parte de los mercados.
Cordeiro Guerra mencionó a El Salvador y Paraguay como ejemplos de países con crecimiento superior al promedio regional, impulsados por la mejora de las condiciones de seguridad, los esfuerzos de consolidación fiscal y una sólida inversión privada. Asimismo, señaló que Panamá y la República Dominicana también han mantenido un fuerte crecimiento sobre la base de políticas igualmente sólidas y sostenibles.
Argentina sigue una trayectoria similar y se proyecta que crecerá durante tres años consecutivos, de 2025 a 2027, algo que no ocurría desde hace casi dos décadas. Esto se debe a ajustes fiscales, reformas tributarias y una economía más abierta.
El Banco Mundial advierte que la región de América Latina necesita con urgencia impulsar la productividad y asegura que la rápida difusión mundial de la inteligencia artificial puede actuar como catalizador. Las medidas de políticas públicas sólidas están impulsando un crecimiento más rápido en varios países, y la inteligencia artificial podría aumentar la productividad si las empresas la utilizan eficazmente, dijo la alta funcionaria del Banco Mundial.
La información contenida en el documento “Aprovechar la transición hacia la IA” indica que América Latina y el Caribe se mantiene estable mientras las economías con mejor desempeño marcan el camino hacia un mayor crecimiento. El Banco Mundial afirma que el crecimiento del 2.2% en 2026 para la región es moderado y está en línea con el 2.4% registrado en 2025.
Aunque el crecimiento promedio de la región sigue siendo modesto, las trayectorias divergentes entre los países muestran que es posible alcanzar un desempeño más sólido. “América Latina y el Caribe tiene el potencial de alcanzar un crecimiento más sólido y ambicioso. Los países que han mantenido marcos macroeconómicos sólidos, fortalecido sus instituciones y avanzado en reformas están demostrando que un mayor crecimiento es posible”, indica el documento.
El organismo explica que los riesgos para la región se perfilan a la baja. La volatilidad de los precios de la energía podría frenar el proceso desinflacionario y mantener la postura cautelosa de los bancos centrales, prolongando así las elevadas tasas de interés reales que restringen el crédito y la inversión.
Respecto a los elevados niveles de deuda y la carga de sus intereses, observa que continúan limitando el espacio fiscal y desplazando la inversión pública. Asimismo, señala que el fenómeno de El Niño podría afectar la agricultura y la generación hidroeléctrica, lo que podría provocar aumentos de los precios de los alimentos y de la energía.
El informe también analiza cómo la inteligencia artificial (IA) podría impulsar la productividad al tiempo que transforma el mundo del trabajo en toda la región. Las empresas ya están adoptando ampliamente la IA, aunque rara vez la integran en actividades centrales de sus procesos de negocio. Entre la población en general, una mediana del 17% de los adultos en edad de trabajar afirma utilizar herramientas de IA generativa (IA Gen), lo que representa aproximadamente la mitad de la tasa observada en Estados Unidos y Canadá.
En ambos casos, las principales barreras para un uso productivo no son el costo ni el acceso, sino las capacidades de gestión, las habilidades de los trabajadores y la capacidad de las empresas para reorganizarse en torno a estas nuevas herramientas. El crecimiento en América Latina y el Caribe sigue siendo modesto. Se proyecta que el PIB regional se expanda un 2.2% en 2026, en línea con el 2.4% de 2025, lo que refleja resiliencia para absorber los shocks externos.



