Costa Rica inaugura megacárcel para presos vinculados al crimen organizado
Costa Rica presentó este miércoles su nueva megacárcel, diseñada para alojar a los delincuentes más peligrosos vinculados al crimen organizado y el narcotráfico.
El Gobierno de Costa Rica inauguró este miércoles el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (Cacco), una megacárcel con capacidad para 5.100 presos y un costo estimado de 35 millones de dólares, según el Ejecutivo. El recinto servirá para alojar a los delincuentes más peligrosos del país vinculados al crimen organizado, bajo medidas de extrema seguridad y uniformados de color naranja.
Las instalaciones fueron presentadas por la presidenta Laura Fernández, aunque su construcción inició en enero pasado. El entonces mandatario Rodrigo Chaves y el presidente salvadoreño Nayib Bukele participaron en el acto de inicio de la obra, ubicada cerca de la cárcel de máxima seguridad La Reforma, en San Rafael, provincia de Alajuela, a unos 25 kilómetros de San José.
Durante la inauguración, Fernández destacó que el Cacco representa un modelo nuevo de seguridad penitenciaria, combinando mano dura con el respeto a los derechos humanos. “Vamos a ejercer mano dura porque el que la hace la tiene que pagar”, afirmó, “pero a la vez vamos a honrar la tradición costarricense de apegarse al respeto de los derechos humanos fundamentales que deben mantener las personas que van a vivir aquí”.
El Cacco forma parte de la estrategia del gobierno para combatir con firmeza al crimen organizado, incluyendo la restricción de privilegios a los presos. Esta medida fue prometida por la presidenta Fernández y su mentor, Rodrigo Chaves, quien actualmente es ministro de la Presidencia y de Hacienda.
En los últimos años, Costa Rica ha enfrentado cifras históricas de homicidios, con alrededor de 900 cada año, de los cuales el 70 % se atribuye al narcotráfico y el crimen organizado. Las autoridades han desarticulado varias organizaciones criminales con nexos con carteles mexicanos y colombianos.
Por su posición geográfica estratégica, Costa Rica se ha convertido en un centro de tránsito, almacenamiento y reexportación de cocaína procedente de Suramérica. En septiembre pasado, Estados Unidos incluyó al país en su lista de principales países en el tránsito de drogas ilícitas.
En 2025, las autoridades decomisaron 46,5 toneladas de cocaína, la segunda mayor cifra en la historia del país, solo superada por las 47,1 toneladas de 2020. El Congreso aprobó en mayo de ese año una reforma constitucional para permitir la extradición de nacionales.
Hasta ahora, se han entregado a Estados Unidos líderes narcotraficantes como Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca; el exmagistrado Celso Gamboa; Edwin López, alias Pecho de Rata, y el colombiano Gabriel Lozano Bonilla, alias Compadre. El gobierno busca enviar a estos perfiles al Cacco, así como a los vinculados a las organizaciones en labores de venta, distribución y sicarios.
Paralelo a la nueva cárcel, el gobierno implementó medidas como la limpieza de maleza en carreteras por parte de presos, reducción de visitas conyugales, limitación de alimentos y ropa que se pueden llevar, retiro de enchufes y cables eléctricos en celdas, y cierre de establecimientos dentro de los centros penales.
Fernández insistió al Congreso en la aprobación de leyes sobre seguridad, incluyendo el trabajo remunerado de los presos en empresas. El dinero generado se destinaría a cubrir su manutención, apoyar a sus familias, reparar a las víctimas y ahorro personal.



