Lunes, 12 de octubre de 2026
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Cubanos recurren a farmacias comunitarias para enfrentar escasez de medicinas

Decenas de personas acuden a farmacias comunitarias en La Habana para acceder a medicamentos, mientras el país enfrenta una grave crisis sanitaria.

Cubanos acuden a una farmacia comunitaria en La Habana para acceder a medicamentos escasos.
Cubanos acuden a una farmacia comunitaria en La Habana para acceder a medicamentos escasos.

Todos los jueves y domingos al mediodía, decenas de personas se reúnen frente a un edificio en el barrio del Vedado, en La Habana. Laura Mendoza, directora de la farmacia comunitaria “La medicina no se vende”, abre la puerta principal y verifica los nombres en una lista para entregar las medicinas solicitadas por WhatsApp.

El antihistamínico cetirizina, el diurético furosemida, el oftálmico timolol y el antibiótico gentamicina son algunos de los medicamentos disponibles. Mendoza no cobra por ellos, lo que ha permitido que estas iniciativas se conviertan en una alternativa vital para muchos cubanos.

Farmacias comunitarias como la de Mendoza son una de las soluciones encontradas por los ciudadanos para acceder a fármacos, uno de los problemas más graves derivados de la crisis actual, exacerbada por el cerco energético y financiero impuesto por Estados Unidos desde enero.

En los últimos años, las ofertas en internet, grupos de WhatsApp o Telegram, plataformas de comercio y puestos callejeros han ocupado el espacio de las farmacias estatales, que por décadas fueron la única forma de adquirir medicamentos a precios subsidiados.

La situación se ha vuelto tan compleja que en julio las autoridades publicaron un decreto que autoriza el funcionamiento de farmacias privadas, un cambio histórico en la salud pública en el marco de la política económica aperturista impulsada.

Estas iniciativas reciben donaciones de grupos humanitarios de Canadá y Estados Unidos, como Corazón For Cuba, y colaboran con Cáritas, de la Iglesia Católica. Mendoza mencionó que tienen cinco grupos de WhatsApp en La Habana y recientemente uno en Guanabo.

En los últimos meses, ha habido un incremento de estos proyectos comunitarios en la isla. Según Mendoza, en La Habana suman un centenar. A esta voluntaria le llegan más de 13 kilos de medicinas a la semana mediante envíos aéreos, viajeros que las traen en sus equipajes y vecinos que las donan.

Cuando un paciente no puede ir a recoger la medicina, algún voluntario se la acerca al hospital o a su casa. Suelen faltar medicamentos necesarios para la diabetes o los anticancerígenos. Gasas, jeringas y anestesias son requeridos por los pacientes en los nosocomios desabastecidos.

Cristina Díaz, profesora de física de 27 años, acudió al proyecto comunitario de Mendoza para conseguir clonazepam para un familiar. Explicó que hace unos años era relativamente fácil encontrar los medicamentos en el sistema de farmacias, pero en las subsiguientes crisis de medicamentos, la disponibilidad empezó a fallar.

El cuadro básico de medicamentos del Ministerio de Salud Pública de Cuba incluye 603 productos, de los cuales se cuenta con poco más de una tercera parte. De este esquema, unos 400 son fabricados por laboratorios cubanos que importan la materia prima.

Mayda Mauri Pérez, presidenta de BioCubafarma, el laboratorio más importante en Cuba, informó en junio que esa empresa no elaboró unos 300 medicamentos de los 395 comprometidos por la escasez de materias primas importadas. Todos los laboratorios son estatales en la isla.

El caso más dramático se reportó en la provincia oriental de Ciego de Ávila, donde las autoridades reconocieron que las farmacias estatales apenas contaban con el 10% del cuadro básico de fármacos debido a un problema de déficit o limitaciones logísticas, como la falta de combustible, que impiden la distribución.

María Fernández Martínez, directora general de la Empresa Provincial de Farmacias de Ciego de Ávila, explicó que Cuba cuenta con una industria médico-farmacéutica fuerte, pero sin insumos, ni la fábrica más capaz puede completar el ciclo.

El Estado tampoco puede adquirir los blísteres o frascos donde los medicamentos van empaquetados y sufre el bloqueo de cuentas bancarias para importar porque cualquier transferencia desde o hacia Cuba es perseguida.

En meses anteriores, contenedores con insumos médicos quedaron varados en terceros países luego de que Estados Unidos amenazara a las navieras si tocaban puerto en la isla. La reglamentación de farmacias privadas forma parte de un paquete de 176 medidas aprobadas por el Parlamento en junio que fomentan la iniciativa de particulares para remontar la crisis.

La idea es que los emprendedores traigan medicinas que alivien el desabastecimiento, tal como han estado haciendo quienes importan alimentos o combustible, sobre quienes pesan solo algunas de las sanciones estadounidenses. Las autoridades dijeron que estudian unas 36 propuestas de farmacias privadas. En tanto, las actuales boticas estatales seguirán funcionando.

Las farmacias privadas serán controladas por el Estado, según la norma. No podrán comercializar productos de uso hospitalario o algunas sustancias específicas. Las importaciones deberán realizarse a través de empresas estatales y los medicamentos tendrán que ser registrados por las entidades reguladoras. Además, habrá que cumplir requisitos para su almacenamiento.

Más allá del alivio de contar con los medicamentos ahora en falta, muchas personas con las cuales habló la AP se preguntaron cómo cubrirán su gasto con los magros salarios y jubilaciones que reciben.

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