Miércoles, 28 de octubre de 2026
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Dominicanos acusados de ser reclutados en Rusia por engaño, según informe ante ONU

Un informe presentado ante la ONU revela que ciudadanos dominicanos y de otros 29 países fueron reclutados en Rusia mediante engaño y coerción, según la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania.

Foto ilustrativa de personas en situación de vulnerabilidad.
Foto ilustrativa de personas en situación de vulnerabilidad.

La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania presentó ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) un informe que revela que la Federación de Rusia ha sometido a ciudadanos de República Dominicana y de otros 29 países a la trata de personas y otras violaciones de derechos humanos.

Según el informe, desde el 2024, Rusia ha engañado y coaccionado a extranjeros para reclutarlos en sus fuerzas armadas, tras responder a ofertas de empleo civiles publicadas en el gigante euroasiático que parecían lucrativas, auténticas y creíbles.

Los agentes de reclutamiento organizaron el traslado transnacional de grupos de reclutas a la Federación de Rusia. Poco después de su llegada, los hombres fueron obligados a firmar contratos en ruso con el Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia. Con frecuencia, les confiscaban los teléfonos y los pasaportes, según denuncia el informe.

Las víctimas, que coinciden en encontrarse en un rango de 18 a 60 años, proceden en su mayoría de comunidades vulnerables y marginadas con situación económica precaria, desempleados y bajo nivel educativo. Además de dominicanos, el informe menciona a nacionales de Perú, Bolivia, Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras, Azerbaiyán, Bangladesh, Belarús, Botsuana, Camerún, Ghana, India, Jordania, Kenia, Marruecos, Nigeria, Filipinas, Sudáfrica, Somalia, Sri Lanka, Tayikistán, Túnez, Türkiye, Uganda, Uzbekistán, Yemen y Zimbabue.

El modus operandi de reclutamiento tuvo dos vertientes: algunos fueron contactados desde el extranjero y otros ya se encontraban en Rusia por diversos motivos. En el caso de los reclutados desde el extranjero, los llevaron a Rusia mediante falsas promesas de empleos publicados en redes sociales con salarios elevados.

Explican que los agentes o entidades enlaces que contactaron a las víctimas de distintos países se presentaron ante ellos como empresas legítimas o respaldadas por los gobiernos, encargándose de tramitar visados y documentos de viaje y, en algunos casos, les acompañaban en el trayecto.

En el caso de República Dominicana, Colombia y Perú, la agencia de reclutamiento les indicó que viajaran sin visado, con documentación en la que el viaje se presentaba como excursión turística a Turquía o a la Federación de Rusia.

La gran mayoría de estos hombres que fueron reclutados en tales circunstancias carecían de experiencia militar, apunta el informe, así como desconocían el idioma ruso; por consiguiente, no comprendían las condiciones del contrato que eran obligados a firmar una vez en Rusia.

“Las firmas se obtuvieron en un entorno caracterizado por un alto grado de coacción. Los reclutas expresaron conmoción e incredulidad al darse cuenta de que debían prestar servicio como soldados”, detallan.

Asimismo, una víctima reveló a miembros de la comisión investigadora que les prometían que para incorporarse a la profesión por la cual aplicaron debían prestar servicio militar durante un año.

Entre las ofertas que los reclutadores ofrecían a los extranjeros figuran guardias de seguridad, conductores, mecánicos, electricistas, obreros de la construcción, soldadores, reparadores, transportistas o técnicos. Con menor frecuencia, las ofertas de empleo se referían a oportunidades específicas que se ajustaban al perfil del recluta, en ámbitos relacionados con la tecnología de la información, la medicina, el deporte o la agricultura.

“Por ejemplo, un deportista profesional de su país relató que un compañero de trabajo le había dicho que la Federación de Rusia estaba reclutando atletas extranjeros para sus equipos y lo había puesto en contacto con un hombre que, en realidad, era un agente de reclutamiento. Incluso le dijeron que podía viajar primero a la Federación de Rusia y firmar únicamente «si le gustaba el acuerdo». Una vez en la Federación de Rusia, fue entregado a las autoridades militares”, ilustran.

Las ofertas de empleo resultaban atractivas, puesto que ofrecían salarios elevados, ciudadanía rusa, alojamiento confortable, una pensión al finalizar el servicio, entre otras prestaciones.

Según detalla la investigación, que contó con el testimonio de más de 240 víctimas, estos confiaron en supuestos testimonios de otras personas que afirmaban haber trabajado en los mismos puestos, así como autorizaciones gubernamentales presentadas por la agencia de reclutamiento.

Y en algunos casos, las víctimas fueron atraídas por personas conocidas e incluso políticos que mantenían vínculos con Rusia; algunos recibieron cartas de invitación.

“Una de esas cartas de invitación, destinada a un grupo de 30 reclutas, iba acompañada de una carta de garantía que confirmaba su futura contratación en la empresa y garantizaba que los trabajadores «no serían enviados a la zona del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania para incorporarse al ejército ruso ni participar en la operación especial rusa en Ucrania»”, explica la investigación.

Tras aceptar la oferta laboral, los hombres eran presionados a viajar en un plazo de pocos días y, por lo general, los agentes les exigían un pago que oscilaba entre 400 y 8,000 dólares para los gastos de organización del viaje que debían pagar antes de llegar a Rusia o deducirse de su salario.

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