Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Doña Zaida, la guardiana de la moral en la radio dominicana

Durante los años 78-86, Doña Zaida Ginebra de Lovatón censuró más de 200 canciones, incluyendo temas de grandes artistas como el Conjunto Quisqueya y Johnny Ventura.

Imagen representativa de la radio dominicana en la década de 1980.
Imagen representativa de la radio dominicana en la década de 1980.

Hubo un tiempo en la República Dominicana en que el destino de una canción no dependía del gusto del público, sino de una oficina en la capital. Eran los años entre 1978 y 1986, cuando la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (CNEPR) controlaba el contenido musical con estricta mira en la moral.

Como presidenta de la CNEPR, Doña Zaida Ginebra de Lovatón se convirtió en el guardián de la decencia pública. Para ella, el merengue, con su doble sentido natural y picardía, era un enemigo que debía vigilarse con firmeza.

En su escritorio se firmaron resoluciones que censuraron más de 200 canciones, convirtiendo la radio en un campo de batalla entre la moral y el ritmo cotidiano. Solo el Conjunto Quisqueya fue objeto de 20 prohibiciones, incluyendo temas como “Los limones”, “El nene se despertó” y “Mi piel” (Mira cómo se me pone).

A través de El Gordo de la Semana, de Freddy Beras Goico, Doña Zaida también quemaba los discos que consideraba atentos contra la moral, como una advertencia a quienes se atrevieran a grabar canciones con contenido obsceno.

El ingenio dominicano siempre ha sabido camuflar el erotismo detrás de la comida, el baile o las tareas del hogar. Pero el oído de Doña Zaida estaba sumamente entrenado. Ninguna metáfora se le escapaba.

En 1980, también le prohibió al Conjunto Quisqueya usar uniformes ajustados en la televisión pública, bajo el argumento de que las partes íntimas quedaban demasiado “detalladas”. El grupo tuvo que cambiar de vestuario, aunque la simpatía mutua hizo que, años más tarde, recordaran a la funcionaria con respeto y humor.

Johnny Ventura tampoco se salvó de su mirada. Cuando lanzó “El ron es mi medicina”, Doña Zaida consideró que atentaba contra las buenas costumbres y promovía el vicio. El “Caballo Mayor” tuvo que ingeniárselas y compuso “La ley seca” como protesta, aunque también fue censurada.

La lista de los “pecadores del ritmo” era larga y estelar. Fernando Villalona vio cómo censuraron “La Hamaquita” por su sugerente vaivén. También sacaron de la radio “El polvorete”, el cual El Mayimbe tuvo que grabar de nuevo con otras letras en la parte censurada.

Intérpretes y agrupaciones como Bonny Cepeda, Jerry Vargas, Blas Durán y la Altamira Banda Show desfilaban constantemente por los boletines de prohibición de la CNEPR. Si una palabra sonaba muy junta a otra, si un gemido se colaba en los coros, o si la metáfora volvía “impura” la mente de la juventud, el tema salía del aire de inmediato.

A Jerry Vargas le censuraron merengues como “El cubanitio”, “El cilantro”, “El huevero” e “Hijo de la ruta”. A Bonny Cepeda le prohibieron “La hija y la mama” y “El perico”. A Aníbal Bravo le fue censurado “El gatico” y “La suegra”.

Esta es solo una muestra de la cantidad de merengues que Doña Zaida prohibió durante los 8 años que estuvo al frente de la CNEPR, entre 1978 y 1986.

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