Jueves, 29 de octubre de 2026
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Dos días sin clases: el reto que implica reorganizar la rutina

La suspensión de clases en zonas bajo alerta amarilla obligó a familias a reorganizar sus rutinas para cuidar a los niños.

Familias reorganizan sus rutinas para cuidar a los niños durante la suspensión de clases.
Familias reorganizan sus rutinas para cuidar a los niños durante la suspensión de clases.

La cancelación de docencia en centros educativos ubicados en zonas vulnerables bajo alerta amarilla obligó a las familias a modificar sus hábitos y buscar alternativas. La medida, dispuesta por el Ministerio de Educación (Minerd) en coordinación con el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), buscaba reducir la exposición de los estudiantes a condiciones meteorológicas adversas.

La suspensión de las clases, motivada por el riesgo asociado a las lluvias, trasladó al hogar una dinámica que normalmente ocurre en las aulas. Para padres y madres, esto supuso ajustar horarios, distribuir responsabilidades y encontrar maneras de atender a sus hijos sin descuidar otras obligaciones cotidianas.

Aunque la medida buscaba proteger a los estudiantes, los dos días sin docencia también pusieron sobre la mesa una realidad que muchas familias deben afrontar cuando se interrumpe la jornada escolar: ¿cómo organizar el cuidado de los niños cuando las actividades habituales se detienen de manera inesperada?

A esta situación se suman las labores habituales del hogar, como preparar los alimentos, mantener el orden y atender otras responsabilidades familiares. Sin embargo, las experiencias no son necesariamente iguales en todos los hogares. La disponibilidad de apoyo familiar, las condiciones de trabajo y las edades de los niños pueden influir en la manera en que cada madre enfrenta una suspensión de clases.

“La situación es complicada. No es que la escuela es una guardería, pero decirlo así, de la noche a la mañana cuando hay que ir al trabajo sí o sí. Gracias a Dios, tengo con quien dejarla, vivo cerca de mi mamá y se la puedo llevar”, dijo Stephanie, residente en el Ensanche La Fe y madre de una niña.

En el caso de Heidy Vicente, residente en Guaricanos y madre de un niño de nueve años, la suspensión de la docencia no le afectó en gran medida. “No estoy trabajando, así que pude quedarme con el niño. Lo dejé jugando, bien entretenido. Veo bien que se tomen estas medidas preventivas, es mejor así porque las calles se inundan”, comentó.

Aunque es menos habitual, el rol de cuidador también recae sobre los padres. “Somos tres en la casa, mi esposa, el niño y yo. Al avisar la suspensión a las 11:00 de la noche, no pudimos coordinar. Pedí un permiso en el trabajo para quedarme con él en la mañana y llegar más tarde”, comentó un padre que prefirió mantener el anonimato.

En el caso de José López, se excusó con su jefe, avisándole de que faltaría porque no tenía red de apoyo que cuidara a su hijo de cinco años si se marchaba al trabajo. Altagracia Cruz, residente en Pantoja, es madre de un par de gemelos de 8 años y encontró en su esposo y en una vecina el apoyo que necesitaba.

“El primer día se complicó, es difícil la planificación, uno necesita tiempo para prepararse. Se los llevé a una vecina que los agarró ante la emergencia, pero ya hoy (ayer) mi esposo los cuidó”, declaró. Para Karina Severino, oriunda de Villa Mella, el ser madre de un adolescente le quita el peso de encima de buscar con quién dejar a su hijo.

“Gracias a Dios el mío es grande y no tuve inconvenientes, porque con niños chiquitos no es fácil”, aseguró. “Le dejo la comida en la nevera y él se la calienta”, agregó con orgullo sobre la autonomía de su vástago.

Aunque Sandra Moreta no tiene hijos en edad escolar, entiende que las autoridades no debieron extender la medida por más de 24 horas. “Ayer (martes) se entendía por la lluvia, pero hoy (miércoles) no porque salió el sol”, opinó la abogada.

“Para mí no resultó complicado encontrar con quién dejarlos. Por suerte, tengo a mi mamá cerca y ella los recibe de mil amores. La dificultad vino en tener que buscarles el almuerzo y las meriendas porque, generalmente, no están en la casa a la hora de la comida porque están en tanda extendida”, explicó Alexandra Vicioso, madre de dos niños de diez y ocho años, respectivamente. “Siento que en la escuela de mis hijos se dilataron mucho en mandar los mensajes por WhatsApp confirmando la suspensión. Eran las 7:00 de la mañana y no sabía si terminar de ponerles el uniforme o mandarlos para donde mami, una incertudumbre”, añadió.

Vicioso dijo que su vecina, madre de una niña de un año, sí pudo dejar a la bebé en la guardería. “Ellos saben que el que tiene un niño en un cuido es porque no tiene dónde dejarlo, esa calle no se inunda, así que nunca cerraron, trabajaron normal”, sostuvo.

Educación dispuso la reanudación de docencia. El Ministerio de Educación dispuso la reanudación de la docencia a partir de este jueves en los centros educativos donde se mantenía la suspensión preventiva por las condiciones meteorológicas, luego de que el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) levantara las alertas amarillas. La institución instruyó a los directores regionales, distritales y de centros educativos a coordinar el retorno a las aulas, verificando previamente las condiciones de las instalaciones para garantizar la seguridad de estudiantes, docentes y personal administrativo.

Asimismo, el Ministerio informó que, mediante su Dirección de Gestión Ambiental y de Riesgos, continuará el monitoreo de las condiciones meteorológicas, en coordinación con los organismos de protección civil.

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