Economistas discrepan sobre impacto del aumento del marbete
El ajuste de las tarifas del marbete para 2026-2027 generó opiniones divergentes entre economistas dominicanos.
Santo Domingo. El aumento de las tarifas del marbete para el período 2026-2027 ha generado opiniones encontradas entre economistas dominicanos, quienes difieren sobre el impacto de la medida en los bolsillos de los conductores, las empresas y los usuarios del transporte público, así como sobre la justificación del ajuste aplicado por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
Mientras la economista Siddy Roques considera positivo el incremento por tratarse de un pago anual, Nicolás Jiménez advierte que representa una carga adicional para las familias y las empresas.
Por su parte, Haivanjoe Ng Cortiñas cuestiona que el Gobierno utilice la inflación como argumento para aumentar los impuestos sin aplicar el mismo criterio al poder adquisitivo de los trabajadores.
Las nuevas tarifas, establecidas mediante la Resolución Administrativa núm. DDG-AR1-2026-00009, fijan el pago en RD$2,000 para vehículos fabricados hasta 2021 y RD$4,000 para los modelos de 2022 en adelante, lo que representa incrementos de RD$500 y RD$1,000, respectivamente, para los vehículos que permanecen en sus categorías anteriores.
Roques defendió la disposición al considerar que el monto debe evaluarse tomando en cuenta que se paga una sola vez al año y no mensualmente.
“Yo pondero esa medida como positiva, porque eso es anual que tú lo pagas, eso no es mensual”, expresó.
La economista sostuvo que los propietarios de vehículos modernos o de lujo pueden asumir este compromiso económico sin que necesariamente represente una dificultad significativa.
Asimismo, señaló que los impuestos constituyen mecanismos de recaudación utilizados por los gobiernos para obtener ingresos.
“Si lo vemos desde el punto de vista económico, realmente es para recaudar dinero. Y no lo veo mal”, afirmó.
En cuanto a la posibilidad de que el incremento provoque retrasos en la renovación, Roques descartó que los propietarios de vehículos de mayor valor dejen de cumplir con el pago por el monto establecido.
En contraste, el economista Nicolás Jiménez calificó la medida como negativa para la población y el sector empresarial, al considerar que representa un gasto adicional para quienes utilizan vehículos particulares o de trabajo.
Jiménez explicó que el incremento también repercute en las empresas que operan flotillas de vehículos, debido a que deberán incorporar las nuevas tarifas a sus presupuestos operativos.
“Para las empresas que tienen flotillas de vehículos, implica un costo vinculado con lo que deben considerar en su presupuesto y que afecta, en consecuencia, sus resultados”, sostuvo.
El especialista manifestó preocupación por las posibles repercusiones en el transporte público, ante la posibilidad de que los operadores trasladen parte del aumento de sus costos a las tarifas que pagan los pasajeros.
También señaló que el Estado debe garantizar un proceso de renovación eficiente y planificado, de manera que los contribuyentes no enfrenten inconvenientes adicionales al momento de adquirir el marbete.
Jiménez relacionó el ajuste con la necesidad del Gobierno de fortalecer sus ingresos de cara al presupuesto de 2027, aunque insistió en que cualquier modificación tributaria debe considerar sus consecuencias económicas.
Al ser consultado sobre su valoración de la medida, respondió: “De forma negativa. Es negativo para la población y para la propia empresa”.
A estas posiciones se sumó el economista Haivanjoe Ng Cortiñas, titular de la Secretaría de Asuntos Económicos de la Fuerza del Pueblo, quien cuestionó el argumento utilizado por la DGII para justificar el incremento.
Según explicó, la institución tomó como referencia una inflación acumulada del 58.1 % entre septiembre de 2016 y septiembre de 2026, período durante el cual las tarifas nominales del impuesto permanecieron sin modificaciones.
Ng Cortiñas reconoció que mantener congelado un impuesto durante diez años puede justificar una revisión y que la DGII no aplicó la totalidad de la inflación acumulada, lo que habría llevado las tarifas a RD$2,372 y RD$4,743.
Sin embargo, criticó que el mismo criterio de actualización no se aplique a los ingresos de los trabajadores dominicanos.
“Si el Gobierno reconoce que la inflación ha reducido el valor real del marbete y utiliza ese argumento para cobrar más, también debe reconocer que esa misma inflación ha deteriorado el poder adquisitivo de los dominicanos. La inflación no puede ser un mecanismo de indexación unilateral del Estado”, expresó.
El economista también advirtió que el cobro mediante montos fijos puede resultar regresivo, debido a que representa una proporción mayor del valor de los vehículos más económicos.
Como ejemplo, señaló que un automóvil usado valorado en RD$400,000 pagaría RD$2,000, equivalente al 0.5 % de su valor, mientras que uno fabricado en 2021 y valorado en RD$5 millones pagaría el 0.04 %.
Ng Cortiñas sostuvo que esta estructura de cobro puede afectar proporcionalmente más a trabajadores independientes, comerciantes, pequeños empresarios y conductores que utilizan sus vehículos como herramientas de trabajo.
La DGII, por su parte, argumenta que el ajuste responde a la necesidad de actualizar tarifas que permanecieron sin cambios desde 2016, tomando en cuenta la inflación acumulada y la sostenibilidad de las recaudaciones.
El proceso de renovación del marbete comenzó este jueves 29 de octubre y estará disponible hasta el 31 de enero de 2027.



