Martes, 13 de octubre de 2026
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El Niño deja a vacas flacas en mercados de El Salvador

La sequía provocada por El Niño afecta a 60% del sector bovino en El Salvador, con precios de ganado en caída libre.

Vendedores en un mercado ganadero de Sensuntepeque, El Salvador, donde las vacas flacas son comunes debido a la sequía provocada por El Niño.
Vendedores en un mercado ganadero de Sensuntepeque, El Salvador, donde las vacas flacas son comunes debido a la sequía provocada por El Niño.

En los mercados ganaderos de El Salvador, las vacas flacas se convierten en la norma. Un animal que en condiciones normales podría costar 500 dólares ahora se vende a la mitad por la dificultad de mantenerlo en la sequía provocada por El Niño.

En el mercado de Sensuntepeque, ubicado 80 km al noreste de San Salvador, los ganaderos venden sus animales a precios rebajados antes de que mueran por la escasez de pasto. El regateo comienza muy temprano, en un ambiente de preocupación por el futuro de los rebaños.

Antonio Aguilar, ganadero de 54 años, señaló a la AFP que la situación es crítica: “¡Imagínese cómo está de flaca esta animalita! ¿Por qué? Por falta de pasto”. La sequía ha dejado a las vacas con piel pegada a las costillas, un síntoma de la deshidratación generalizada.

La Asociación de Ganaderos de El Salvador estima que el fenómeno climático afecta a un 60% del sector bovino del país, con mayor impacto en el Corredor Seco Centroamericano, una zona vulnerable al cambio climático. La falta de lluvia ha impedido que el pasto crezca, elevando los costos de alimentación para los animales.

Un ganadero explicó a la AFP que hace un año una carga de maíz para ganado costaba 500 dólares, pero ahora ronda los 900. “Hoy en día, es más difícil mantenerlos”, afirma Aguilar, quien mencionó que algunos ganaderos ya vendieron sus animales para evitar pérdidas.

Misael Novoa, vendedor y comprador de ganado, explicó que una vaca flaca, que normalmente valdría 500 dólares, ahora se vende a la mitad. “El ganado se ha devaluado bastante”, lamenta Francisco Escobar, otro ganadero que también se ve afectado por la situación.

Novoa vendió recientemente una vaca huesuda con su ternero, que aún busca leche en una ubre que produce poco. Aunque intentó recuperarla con alimento y vitaminas, el costo fue elevado y optó por venderla con margen reducido.

El nuevo dueño, José Escobar, de 48 años, decidió “arriesgarse” y aprovechar la caída de precios. Calcula que necesitará entre uno y dos meses de comida y vitaminas para que el animal “se componga” y luego venderlo más caro, aunque reconoce que la ganancia puede ser poca si la sequía persiste.

Aunque en los últimos días de septiembre cayeron lluvias esporádicas en Sensuntepeque, son insuficientes para recuperar los pastizales quemados y las milpas resecas. La ONU alertó que El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su “punto álgido” en diciembre, y que podría ser uno de los más fuertes registrados desde por lo menos 1950.

Aún así, los ganaderos celebran cada gota que cae. “La esperanza es que siga lloviendo”, anhela Novoa, quien sigue esperando que la situación mejore para poder recuperar sus rebaños.

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