Miércoles, 28 de octubre de 2026
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Especialista en finanzas explica cómo adquirir vivienda sin dejar de ahorrar

Luz Angeles Jiménez, especialista en finanzas, explica cómo comprar una casa y mantener el ahorro y otros activos.

Imagen representativa de una vivienda y un fondo de ahorro.
Imagen representativa de una vivienda y un fondo de ahorro.

Santo Domingo.- Comprar una vivienda y, al mismo tiempo, mantener la capacidad de ahorrar y adquirir otros activos es posible, siempre que la decisión se ajuste a los ingresos reales y no comprometa el presupuesto familiar.

Así lo plantea Luz Angeles Jiménez, especialista en finanzas, quien advierte que adquirir una casa puede convertirse en una de las decisiones patrimoniales más importantes de una persona, pero también en una carga económica cuando la hipoteca y los gastos de mantenimiento absorben gran parte de sus ingresos.

La diferencia, explica, está en la planificación. Antes de firmar un contrato de compra, recomienda evaluar si será posible pagar la vivienda, cubrir las necesidades del hogar, mantener un fondo de emergencia y continuar construyendo otros activos.

“Poder comprar una casa y poder sostenerla son dos cosas distintas”, señala Jiménez a El Día al destacar que alcanzar la meta de tener un techo propio no debería significar renunciar a otras oportunidades de crecimiento financiero.

La hipoteca no debe consumir tus ingresos. Mencionó que uno de los primeros aspectos que debe evaluar quien desea comprar una vivienda es cuánto de su salario tendrá que destinar al pago del préstamo hipotecario.

La especialista recomienda que la cuota mensual no supere el 30% de los ingresos, de manera que el comprador conserve recursos para cubrir sus demás compromisos económicos.

Por ejemplo, una persona que percibe RD$100,000 mensuales debería procurar que el pago de su préstamo hipotecario no exceda los RD$30,000.

Sin embargo, el análisis no debe detenerse en esa cuota. También reconoció que es necesario presupuestar los gastos de electricidad, agua, seguros, impuestos, reparaciones, mobiliario y mantenimiento, que pueden elevar el costo real de tener una propiedad.

"Si estos compromisos obligan al comprador a utilizar tarjetas de crédito para cubrir necesidades básicas o le impiden ahorrar, la vivienda podría estar excediendo su capacidad financiera", destacó.

Tener una casa no significa disponer de dinero. Aunque una vivienda puede aumentar el patrimonio de su propietario, ese valor no necesariamente se traduce en dinero disponible para afrontar emergencias o realizar nuevas inversiones.

Jiménez explica que el patrimonio neto se obtiene al restar las deudas al valor de los activos. Así, si una propiedad cuesta RD$10 millones y todavía se deben RD$8 millones del préstamo hipotecario, el patrimonio inmobiliario neto sería de RD$2 millones.

No obstante, ese dinero no está disponible en una cuenta bancaria. Para convertirlo en efectivo, el propietario tendría que vender la vivienda, alquilarla o refinanciarla, alternativas que no siempre son posibles o convenientes.

Por eso, dijo que una persona puede tener una propiedad valiosa y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades para cubrir sus gastos mensuales.

Asimismo, recomendó mantener un equilibrio entre los bienes que conforman el patrimonio y los recursos líquidos que permiten responder a las obligaciones cotidianas.

Ahorrar antes de comprar para no dejar de hacerlo después. Para que una vivienda contribuya a la estabilidad económica, la planificación debe comenzar antes de adquirirla.

La especialista aconseja organizar el presupuesto a partir de los ingresos actuales, sin depender de aumentos salariales futuros o de recursos que todavía no se han recibido.

Una práctica útil es reservar mensualmente una cantidad similar a la futura cuota hipotecaria antes de asumir el préstamo. Esto permite evaluar si el presupuesto puede soportar ese compromiso sin afectar las necesidades básicas ni eliminar la capacidad de ahorro.

Además, Jiménez recomienda conservar un fondo de emergencia equivalente, idealmente, a por lo menos seis meses de gastos.

Ese respaldo resulta importante para afrontar situaciones inesperadas sin recurrir al endeudamiento ni poner en riesgo el pago de la vivienda.

¿Casa propia o inversión en otros activos? La especialista también llama a distinguir entre una vivienda destinada a uso personal y una propiedad adquirida para generar ingresos.

La residencia principal ofrece seguridad y bienestar familiar, pero mientras el propietario la habita no produce ingresos en efectivo. Una vivienda destinada al alquiler, en cambio, puede generar rentas, aunque también requiere mantenimiento, administración y otros gastos.

Por eso, comprar una casa no debería significar abandonar necesariamente otros objetivos financieros. La meta es organizar los recursos de forma que la adquisición de la vivienda pueda coexistir con el ahorro y la compra de activos que contribuyan a fortalecer el patrimonio.

El aumento del valor de una propiedad tampoco está garantizado, pues depende de factores como su ubicación, las condiciones del mercado y su estado de conservación.

Antes de comprometerse con una hipoteca, Jiménez recomienda responder cinco preguntas: ¿Cuánto costará realmente la vivienda, incluidos el mantenimiento y los gastos adicionales? ¿Qué porcentaje de los ingresos se destinará a la cuota hipotecaria y a los costos asociados? ¿Quedará dinero para las necesidades familiares, el ahorro y las emergencias? ¿La compra permitirá continuar construyendo otros activos o limitará esa posibilidad? ¿La decisión responde a una necesidad familiar real o al deseo de demostrar una posición económica?

La especialista enfatiza que la clave no está solamente en convertirse en propietario, sino en poder sostener esa propiedad sin renunciar a la tranquilidad financiera.

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