Domingo, 1 de noviembre de 2026
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Estudio revela que comercio de vida silvestre afecta a más de 107.000 especies

Un estudio internacional muestra que el comercio de fauna silvestre impacta a más de 107.000 especies, el doble de lo estimado previamente.

Imagen ilustrativa del comercio de vida silvestre en mercados internacionales.
Imagen ilustrativa del comercio de vida silvestre en mercados internacionales.

Un estudio internacional revela que el comercio de vida silvestre afecta a más de 107.000 especies, el doble de lo estimado previamente. Los tratados internacionales como CITES solo vigilan a especies en peligro de extinción, que representan menos del 2 % del comercio mundial, mientras que el 98 % restante puede viajar por el mundo sin pasar por un registro sistemático.

La primera estimación exhaustiva de la sobreexplotación de la vida silvestre ha revelado que este mercado internacional afecta a más de 107.000 especies, pero la cifra podría ser mucho mayor, porque este comercio se gestiona casi a ciegas, sin que se sepa exactamente cuánto se extrae, cuánto queda en la naturaleza o si los ecosistemas pueden soportarlo.

Los detalles del trabajo, liderado por la Universidad de Melbourne (Australia), se han publicado este viernes en la revista Science Advances. “Cuando pensamos en el comercio de vida silvestre, solemos pensar en elefantes, tigres y pangolines. Pero es mucho más que eso: La venta de vida silvestre incluye madera, mariscos, plantas medicinales, mascotas, flores, peces ornamentales y hongos”, y la mayor parte es legal, lamenta la investigadora principal del estudio, Alice Hughes.

El análisis sugiere que el comercio legal “no solo vale aproximadamente 10 veces más que el comercio ilegal, sino que además incluye al menos el doble de especies en el mercado de lo que se creía anteriormente” y para la mayoría de ellas hay “muy pocos datos o ninguno”. “No hay datos sobre cantidad y origen para evaluar si el comercio supone un riesgo para la supervivencia de las especies”, lamenta Hughes. Y sin datos, es imposible evaluar con precisión cuáles son los riesgos para la biodiversidad ni “identificar cuándo el comercio está llevando a las especies al declive”, avisa.

El trabajo señala varias razones por las que el sistema mundial de control del comercio de especies silvestres no funciona. La primera es que los tratados internacionales como CITES solo vigilan a especies en peligro de extinción, que representan menos del 2 % del comercio mundial, mientras que el 98 % restante puede viajar por el mundo sin pasar por un registro sistemático.

La única excepción es la base de datos LEMIS de Estados Unidos, que es “el único país que registra sistemáticamente y comparte públicamente datos comerciales de una amplia gama de sectores. En gran parte del resto del mundo, simplemente no existen datos equivalentes”, explica Hughes. Otras razones son que las etiquetas aduaneras son muy vagas y solo reflejan categorías genéricas como “pescado” o “cuero de reptil”, lo que oculta el impacto real en las especies, y que, en este comercio, las plantas, hongos, insectos y reptiles -muy demandados como mascotas- pasan prácticamente desapercibidos en este tráfico mundial.

Por último, el estudio advierte de que, tras las incautaciones por tráfico ilegal, los registros no especifican qué se ha interceptado ni de qué país procede, a lo que se suma que la mayoría de países aún dependen de trámites en papel, que son fáciles de extraviar y difíciles de compartir con otros estados. Así, sin saber con exactitud qué especie es, de dónde procede ni cuántos ejemplares quedan en libertad, resulta imposible garantizar que el comercio de vida silvestre no conduzca a extinciones silenciosas, concluye el estudio.

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