Jueves, 29 de octubre de 2026
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Salud

Expertos piden tratar el cambio climático como emergencia sanitaria global

El informe Lancet Countdown advierte que el impacto del calentamiento global en la salud supera a los esfuerzos por frenarlo.

Representación simbólica del impacto del cambio climático en la salud global.
Representación simbólica del impacto del cambio climático en la salud global.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que el cambio climático es una de las mayores amenazas para la salud global. “La evidencia es indiscutible”, afirmó, al señalar que solo en 2023 el calor causó la cifra récord de 710.000 muertos.

Según el décimo informe Lancet Countdown, elaborado por 146 investigadores de más de cien instituciones académicas, el impacto del cambio climático sobre la salud ha sido mayor en la última década que en la anterior. El documento fue publicado en vísperas de la COP31.

Marina Romanello, directora ejecutiva del Lancet Countdown en el University College London, alertó que los perjuicios del cambio climático sobre la salud avanzan más rápido que la respuesta mundial. “En muchos casos, se están acelerando”, indicó.

El informe analizó 54 indicadores y destacó las temperaturas extremas como uno de los más graves. Entre 2016 y 2023, el calor causó una media de 540.800 muertes anuales, el 68 % atribuible a la acción humana, y sumó casi tres millones de muertes en esos siete años.

El estrés térmico también afectó la productividad laboral. En 2025, la pérdida global de productividad representó 1,07 billones de dólares, castigando especialmente a Sudeste Asiático y África, y a sectores como la agricultura y la construcción.

Además, el 51,8 % de la superficie terrestre sufrió sequía extrema durante al menos un mes en 2025, lo que ha crecido más de un 700 % más rápido que en la década anterior. Desde 2003, el 80 % del planeta ha visto alterada sus reservas de agua subterránea.

Mientras la sequía se extiende, otras zonas enfrentan inundaciones. Entre 2016 y 2025, la lluvia extrema afectó anualmente al 17,2 % del territorio, multiplicando el riesgo de corrimientos de tierra, inundaciones y enfermedades transmitidas por el agua.

Aunque el informe reconoce progresos en la acción climática, estos son “lentos, escasos e irregulares” y, por tanto, insuficientes. La inversión en energías limpias creció un 7,2 % hasta 2,1 billones de dólares, superando a los combustibles fósiles.

La electricidad de origen renovable pasó del 5,5 % al 13,5 % del total entre 2016 y 2023, lo que ha mejorado la calidad del aire y evitado 323.000 vidas anuales en al menos 77 países. Los sistemas de salud también han reforzado su preparación frente al cambio climático.

La legislación que vincula clima y salud se multiplicó por 50 desde el año 2000, y la financiación para la investigación sanitaria climática subió un 655 % entre 2016 y 2024. Sin embargo, los combustibles fósiles siguen suministrando más del 80 % de la energía mundial.

Las emisiones globales alcanzaron un máximo histórico en 2024, y las 100 mayores petroleras y gasísticas planean superar en un 150 % los niveles de producción compatibles con la meta de 1,5 °C hacia 2040. Las subvenciones a los combustibles fósiles alcanzaron cifras históricas entre 2022 y 2024.

El informe reclama tratar el cambio climático como una emergencia sanitaria, implementar reducciones urgentes y equitativas de emisiones, mantener una inversión sostenida en investigación científica y garantizar que los fondos para la salud se entreguen como subvenciones a fondo perdido.

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