Familias de Villa Mella acusan escasez de agua y piden solución
Residentes de Villa Mella enfrentan escasez de agua potable y deben comprar camiones cisterna para cubrir necesidades básicas.
La escasez de agua potable afecta a residentes de Barrio Nuevo, El Edén, Gisel, Villa Nueva y otros sectores de Villa Mella, en Santo Domingo Norte, donde algunas familias aseguran que llevan hasta un mes sin recibir el servicio y deben comprar camiones cisterna para cubrir sus necesidades básicas.
Los afectados atribuyen la situación a averías en los equipos de bombeo y reclaman a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) una solución definitiva.
La institución reconoce que existen problemas de abastecimiento, baja presión en las tuberías y dificultades operativas en varios campos de pozos, además de fallas en el suminne eléctrico.
En Barrio Nuevo, Rafael de los Santos afirmó que lleva un mes sin recibir agua en su vivienda y que, cuando acude a las autoridades correspondientes, le informan que la bomba está dañada y que será reparada, sin que hasta el momento se haya resuelto el problema.
"Estamos comprando camiones a dos mil y pico de pesos. Cada rato no podemos comprarlo", expresó De los Santos, quien consideró excesivo el tiempo transcurrido sin que se restablezca el servicio.
El residente explicó que, en ocasiones, el agua llega a algunas zonas, pero con tan poca presión que no alcanza para abastecer las viviendas. A su juicio, la situación está relacionada con los equipos de bombeo fuera de servicio.
La situación también afecta a Yadira Paulino, quien indicó que su familia lleva más de 15 días enfrentando dificultades para conseguir agua, aunque estima que el problema podría tener cerca de cuatro semanas.
Paulino explicó que tuvo que comprar un camión de agua por 1,300 pesos, cantidad que le dura menos de una semana. Agregó que el suministro llega de manera irregular, pues algunas áreas reciben agua mientras otras permanecen sin el servicio.
Felicita Montaño, también residente en Barrio Nuevo, manifestó que lleva más de un mes esperando que se normalice el abastecimiento, por lo que ha tenido que comprar agua en camiones, botellas y galones.
"Estamos pasando una situación fuerte con esa agua, porque ya tiene como más de un mes que no viene", expresó Montaño, quien señaló que la falta del líquido dificulta las labores domésticas y el uso de los baños.
La escasez también representa una dificultad para las personas envejecientes, que tienen mayores limitaciones para cargar recipientes y buscar agua en otros lugares. Aurora de la Cruz Reyes manifestó que no dispone de un suministro regular y pidió a las autoridades resolver el problema.
Otros residentes, como Carmen Guzmán, explicaron que deben acudir a viviendas cercanas donde haya agua para poder abastecerse. En los hogares que no cuentan con cisternas, la situación es más difícil, porque dependen de la disponibilidad de agua para realizar las tareas cotidianas.
Los testimonios reflejan que el problema no se limita a una sola calle, sino que afecta de manera desigual a distintos puntos de Villa Mella, donde algunas familias reciben agua ocasionalmente y otras aseguran que no les llega nada.
La Caasd reconoce dificultades operativas. La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo atribuye las dificultades de abastecimiento a equipos que se encuentran fuera de funcionamiento en varios campos de pozos y a interrupciones del servicio eléctrico que afectan las operaciones de bombeo.
La institución también reconoce que en algunas zonas se registra baja presión, una condición que limita la llegada del agua a determinados sectores, incluso cuando existe suministro en otras partes de la red.
Mientras persisten estas dificultades, los residentes de Barrio Nuevo y otras comunidades de Villa Mella esperan que la Caasd repare los equipos averiados y normalice la distribución para dejar de depender de la compra de agua.
Los afectados consideran que el restablecimiento del servicio es urgente, debido a que el gasto adicional en camiones cisterna representa una carga para la economía familiar y no garantiza una solución permanente a la falta de agua potable.



