Fundación Propagas destaca retos en educación ambiental
La Fundación Propagas resalta la necesidad de una educación ambiental sólida y la importancia de una política pública eficiente para lograr un desarrollo sostenible.
La Fundación Propagas señaló que persisten retos en materia de educación ambiental, principalmente relacionados con la falta de institucionalidad y continuidad en políticas públicas. Estos factores limitan los avances hacia un país más sostenible.
María Paula Miquel, directora Administrativa y de Sostenibilidad de la Fundación, destacó que la promulgación de la Ley 94-20 sobre Educación y Comunicación Ambiental fue el resultado de un esfuerzo prolongado. Sin embargo, la falta de continuidad estatal ha retrasado su aplicación efectiva.
Miquel explicó que la ley fue construida con participación regional y que, aunque estaba implícita en la Ley General de Educación, no existía un reglamento ni un mandato para su implementación en los centros educativos. Por eso, la Fundación insistió en la necesidad de una ley específica para este tema.
La directora señaló que los cambios en el Ministerio de Educación han generado retrasos, pero que la Fundación colabora con esa cartera para elaborar la política de educación ambiental. Aunque se han hecho llamados a convocatoria, estos quedan desiertos por la escasez de profesionales en la materia.
La Fundación ha desarrollado ocho guías para el ciclo básico y el ciclo inicial de educación ambiental, las cuales han sido puestas al servicio del Ministerio. Miquel destacó que la despolitización del ministerio y la reorganización de esa institución son factores clave para un mejor uso de los recursos disponibles.
Además, Miquel mencionó que la reestructuración interna del Ministerio permitirá una inversión más eficiente de los fondos provenientes del 4% del producto interno bruto (PIB), lo cual es fundamental para traducir la educación ambiental en un aprendizaje real.
La Fundación Propagas trabaja en dos líneas estratégicas: educación y gestión ambiental. En este último área, se enfoca en la elaboración y liderazgo de proyectos educativos, considerando que la educación es el pilar para abordar temas ambientales.
En este sentido, la Fundación desarrolla investigaciones que generan datos para apoyar a las autoridades en la toma de decisiones. Un ejemplo es el programa de monitoreo de residuos de arrecifes de coral, que ha sido clave para la gestión de recursos naturales.
También se dedica al monitoreo de la golondrina verde, especie en peligro de extinción, y colabora con el Ministerio de Medio Ambiente en el proyecto de Rescate Rosado, que busca rehabilitar flamencos en cautiverio.
Estas investigaciones se divulgan a través de publicaciones científicas, incluyendo estudios sobre especies de plantas, el ciclo de las mariposas y descripciones de orquídeas. La Fundación también trabaja en alianza con universidades nacionales e internacionales, como la Universidad de Maine y la Universidad de Los Andes.
Desde hace ocho años, la Fundación colabora en la restauración de la microcuenca del Higüero, identificando fuentes de contaminación y trabajando con las comunidades para soluciones basadas en la naturaleza. En la zona de La Cuaba, promueven la agroforestería con especies nativas y endémicas.
Además de La Cuaba y Valle Nuevo, la Fundación desarrolla proyectos comunitarios en el Parque Nacional Los Haitises, zonas clave para la preservación de recursos hídricos. Estos esfuerzos reflejan su compromiso con la conservación y la educación ambiental.



