Guy Conti, mentor de Pedro Martínez, fallece a los 84 años
El exentrenador de los Mets, falleció tras una larga enfermedad, dejando un legado en la formación de Pedro Martínez.
Guy Conti, exentrenador y asesor de los Mets de Nueva York, falleció a los 84 años tras una larga enfermedad. Su legado se extiende más allá de sus años en las Grandes Ligas, marcando una etapa decisiva en la carrera de Pedro Martínez, el lanzador dominicano que llegó a convertirse en una de las figuras más importantes del béisbol.
Antes de que Martínez alcanzara la cima de su carrera, Conti fue uno de los primeros en reconocer su talento excepcional. Su papel fue fundamental en el desarrollo inicial del derecho dominicano, ayudándolo a perfeccionar sus recursos como lanzador y a prepararse para los desafíos de una carrera profesional en Estados Unidos.
La historia de su vínculo comenzó cuando Conti trabajaba para los Dodgers de Los Ángeles. La organización ya había firmado a Ramón Martínez, hermano mayor de Pedro, y envió al entrenador a República Dominicana para observar al joven prospecto. Su estatura estaba registrada de manera generosa en 1.80 metros, algo que contrastaba con la figura física de su hermano.
No obstante, bastó con verlo lanzar para que Conti comprendiera que estaba ante un talento diferente. “Llegué allí, me presentaron a 20 lanzadores y no había ninguno de 1,83 metros, ni mucho menos de 1,93 metros como Ramón”, recordó Conti en declaraciones a The New York Post en 2015. “De repente, cuando Pedro subió al montículo y empezó a lanzar, fue una explosión. Simplemente saltó a la fama y pensé: ¡Dios mío, este tiene que ser él!”.
Esa primera impresión se convirtió en el comienzo de una relación decisiva para el joven lanzador. Conti no solo identificó sus condiciones, sino que también contribuyó a desarrollar herramientas importantes para su evolución como pitcher. Entre sus aportes estuvo la enseñanza del cambio de velocidad, un lanzamiento que ampliaría los recursos de Martínez.
Pero el entrenador entendió que la preparación del dominicano no debía limitarse al aspecto técnico. También era necesario ayudarlo a adaptarse a un entorno nuevo, aprender inglés y desenvolverse fuera del terreno. La relación entre ambos adquirió una dimensión personal, y Martínez llegó a referirse a Conti como su “papá blanco”, un apodo que reflejaba la cercanía y el papel de mentor que el entrenador llegó a ocupar durante sus primeros años en el béisbol estadounidense.
Conti recordaba con admiración la determinación de Martínez para aprender el idioma. Su esposa, bibliotecaria de una escuela secundaria, también participó en ese proceso, ayudándolo a estudiar inglés. “Pedro, de entre todos los niños que venían de la República Dominicana, sabía que tenía que aprender inglés cuanto antes”, relató Conti. “Mi esposa era bibliotecaria de una escuela secundaria, y le dije: Ve con mi esposa y aprende el idioma. Él iba con ella, aprendía una palabra por la mañana y a las cuatro de la tarde ya sabía cómo deletrearla, cómo usarla, cómo escribirla, y quería aprender otra”.
La anécdota retrata dos características que marcaron aquella etapa: la disposición de Conti para acompañar al joven pelotero más allá del entrenamiento y el empeño de Martínez por aprovechar cada oportunidad de aprendizaje. Años después, ambos volvieron a compartir espacio en los Mets. Conti se desempeñó como entrenador del bullpen del equipo entre 2005 y 2008, periodo que coincidió con la llegada de Martínez a la organización.
Tras concluir su labor como entrenador en las Grandes Ligas, continuó vinculado al club como asesor de ligas menores y coordinador de los entrenamientos de primavera. Su trayectoria también estuvo marcada por su relación con Sandy Koufax, miembro del Salón de la Fama, cuya amistad con Conti contribuyó a que visitara en varias ocasiones el campamento primaveral de los Mets.
El compromiso cotidiano del entrenador fue otra de las cualidades recordadas por quienes trabajaron con él. Jay Horwitz, antiguo director de relaciones con los medios de los Mets, destacó su extraordinaria dedicación al equipo. “Guy era el primero en llegar al campamento cada mañana y el último en irse”, expresó Horwitz. Esa entrega ayuda a entender el lugar que Conti ocupó en la organización y, especialmente, en la formación de los jugadores que pasaron por sus manos.



