Mariel Aponte revela historia del tabaco dominicano: 'Familia y tradición'
La cineasta Mariel Aponte presenta su documental 'Más allá del humo', que explora la cultura del tabaco a través de historias de familias y tradiciones.
¿Qué hay detrás de un cigarro dominicano? Para la cineasta Mariel Aponte, la respuesta va mucho más allá de su elaboración y de la posición que ocupa República Dominicana en el mercado internacional. Detrás de cada pieza hay familias, historias de esfuerzo y tradiciones que pasan de una generación a otra.
Esa mirada dio forma a “Más allá del humo”, el documental que dirige Aponte y que llegará a las salas de Caribbean Cinemas el 29 de octubre. La película se adentra en la cultura del tabaco a través de las experiencias de sus protagonistas, sin limitarse a la dimensión comercial de una industria emblemática para el país.
El proyecto surgió del encuentro entre Aponte y Sterlyn Ramírez, productora del documental, quien conocía de cerca esa tradición por la relación de su abuelo con el oficio. Ambas coincidieron en un festival de cine, cuando Aponte buscaba una productora para su proyecto y Ramírez necesitaba una directora.
La historia tomó otro rumbo con la participación de las cineastas Marité Hugas y Mariana Rondón, quienes se involucraron en el desarrollo del guion. A las historias iniciales de Nirka Reyes y Tony se sumó la de Wander, un joven que representa a quienes han vivido vinculados a la industria, pero buscan construir un camino propio.
Uno de los elementos particulares de esa historia es que Wander fue interpretado por un actor, aunque las personas que compartieron el rodaje con él desconocían ese detalle. Su entorno, incluida su familia, formaba parte de la realidad que la película quería retratar.
Para Aponte, esta experiencia también planteó una reflexión sobre la responsabilidad de contar la historia de otras personas. Involucrar a los protagonistas en la manera de narrar sus experiencias le permitió trabajar desde una perspectiva más cercana y respetuosa.
Uno de los principales desafíos fue evitar que el documental se convirtiera en una producción corporativa. La directora encontró la respuesta en una pregunta que le surgió al conocer la posición dominicana en el mercado del tabaco: “¿Y por qué somos los número uno?”.
A partir de esa interrogante, el equipo decidió explorar las historias humanas que explican la relación del país con esta actividad. “Los dueños de fábrica se convirtieron como en una herramienta para responder esa pregunta. Ese fue el giro que yo, como directora, intenté darle para que no se sintiera muy corporativo”, explica.
Entre las historias que más le interesaron está la de Nirka Reyes, una mujer que se abre paso en un entorno tradicionalmente dominado por hombres. Aponte destaca que su forma de ejercer el empoderamiento se aleja de los estereotipos asociados a la confrontación o a una personalidad imponente.
'Ella era súper femenina, tenía una actitud súper tranquila. Cuando la subestimaban, decía: “Bueno, ni modo”. Para mí eso fue una lección', afirma. La cineasta resalta que Nirka logró hacerse espacio a través de la constancia, sin renunciar a su manera de ser. “Lo que hacía era simplemente show up, estar ahí, estar ahí, estar ahí, hasta que hizo su espacio”.
También la impactó la historia de Litto Gómez y su padre, especialmente por la relación entre ambos y los acontecimientos que surgieron durante el rodaje. La directora cuenta que no imaginaba que Litto terminaría creando un museo como homenaje a su padre, una experiencia que modificó el relato previsto inicialmente.
“Aprendí a escuchar más y a adaptarme a lo que la vida me quiera dar para contar”, reconoce. Esa disposición a seguir los acontecimientos fue determinante en una película que se construyó a partir de varias etapas de filmación en Santiago y Las Vegas, Estados Unidos, entre 2023 y 2024.
Al preguntársele qué encontraron más allá del humo, Aponte responde sin dudar: “Las familias y la tradición”. Durante la investigación, el equipo descubrió que la transmisión del oficio de una generación a otra era una constante en las historias que escuchaban. Esa relación con la herencia familiar terminó convirtiéndose en uno de los ejes de la película.
“Yo nunca me imaginé que la palabra tradición podría traer tantos conflictos. Tradición puede ser lo más malo o lo más bueno”, reflexiona. El rodaje también le permitió conocer de cerca el proceso de elaboración de los cigarros. Entre los aspectos que más le llamaron la atención estuvo la recolección de las hojas y el sonido que producen al desprenderse de la planta, una experiencia que decidió incorporar al comienzo del documental.
“Me encantó la manera en la que recogen las hojas. Primero, el sonido que tiene ese momento. Por eso quise comenzar la película así”, explica. La cineasta quedó igualmente sorprendida por el trabajo manual que requiere cada etapa y por el tiempo necesario para obtener el producto final. Sin embargo, su mayor aprendizaje no se limitó a la actividad productiva, sino a la forma en que cada familia entiende el trabajo, la hospitalidad y sus relaciones personales.
Para Aponte, una de las particularidades del proyecto fue descubrir cómo las historias reales podían cambiar durante el proceso de filmación y edición. El primer montaje presentaba los relatos por separado, pero una segunda versión incorporó a Wander como hilo conductor.
“El documental se escribe tres veces: tú lo escribes en la página, lo escribes en el set y lo escribes en la sala de edición”, sostiene. La directora considera que el género documental ofrece posibilidades narrativas que no siempre se reconocen, especialmente cuando dialoga con la ficción.
“La gente se ha creído que la ficción y el documental son antítesis, pero son primos hermanos”, afirma. Esa exploración continuará en sus próximos proyectos, entre ellos una docuficción que desarrolla junto a Ramírez y que contempla integrar actores en un contexto documental.



