México celebra Día de Muertos con desfile de 1,6 millón de personas
El Gran Desfile de Día de Muertos atrajo a más de un millón de personas en Ciudad de México, destacando la tradición y la resistencia cultural.
Este sábado se celebró la décima edición del Gran Desfile de Día de Muertos en las avenidas de Ciudad de México, donde se combinaron tradición, color y cultura. El evento, que atrajo a más de 1,6 millones de mexicanos y turistas, contó con carros alegóricos, catrinas coronadas con flores cempasúchil y una multitud que vestió los colores de esta festividad: morados, naranjas y amarillos.
Luz María, en una entrevista con EFE, destacó la importancia de preservar la cultura mexicana frente a la comercialización. «Nuestras tradiciones no deberían verse rebasadas por la idea de que este desfile es algo como Disneylandia. Nuestra cultura es riquísima y tiene otros conceptos y valores culturales», expresó.
El desfile inició a las 14:00 hora local en la glorieta Diana Cazadora, sobre Paseo de la Reforma, y se extendió hacia el Zócalo, donde las autoridades instalaron una Catrina monumental de más de 33 metros de altura, que rompió un Récord Guinness al ser reconocida como la más alta del mundo.
La celebración también rindió homenaje a figuras emblemáticas del país, como el cantante Juan Gabriel y Emilio “Indio” Fernández, recordado con un carro alegórico en el 40 aniversario de su fallecimiento. La Catrina, figura creada por el caricaturista José Guadalupe Posada, fue el sello distintivo del desfile, que nació tras la película “Spectre” (2015) de la saga de James Bond.
Las celebraciones del Día de Muertos generan unos beneficios económicos de 53.000 millones de pesos (unos 2.944 millones de dólares), un 7 % más que en 2025. El evento coincide con el flujo turístico del Gran Premio de la Fórmula 1, celebrado también en la capital mexicana.
A pesar de la turistificación, Luz María recordó que para los mexicanos la muerte, cuando llega de forma natural y sin violencia, es motivo de «fiesta e inspiración». «Es una herida de México que nunca va a sanar (…) Esta es una celebración y los desaparecidos es una actualidad que hay que atender con toda la fuerza», señaló Guillermo Hernández.
Las festividades del 1 y 2 de noviembre llegaron a México en el siglo XVI, poco después de la conquista española. Aunque se cree que su origen está en la cultura prehispánica, en realidad es una muestra del sincretismo entre las culturas hispana e indígena. Las iglesias fundadas por los franciscanos en Texcoco, Tlaxcala y Ciudad de México fueron las primeras en conmemorar estas fiestas con ofrendas a sus difuntos, como maíz, pan, gallinas y cacao, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La conexión espiritual con los difuntos ha perdurado entre los mexicanos a partir de sus raíces católicas y prehispánicas. La segunda recupera la cosmovisión mexica del Mictlán, el lugar al que llegan las almas y donde la muerte se entiende como un proceso cíclico, no como un final definitivo.



