Netanyahu exige investigar a participantes del documental 'NAZA'
El primer ministro israelí acusa a los creadores del documental 'NAZA' de difamación y daño a los intereses del país.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, exigió este domingo la investigación y procesamiento de los participantes del documental “NAZA”, por “delitos graves contra la seguridad de Israel”, según un comunicado publicado por su oficina. El filme relata la matanza masiva de civiles en Gaza mediante testimonios de 24 militares y oficiales de inteligencia israelíes.
Netanyahu afirmó que la película construye una narrativa “falsa, engañosa y sesgada” que difama al Estado de Israel y a las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) a nivel mundial, y que perjudica gravemente la imagen del país. Según el comunicado, existe preocupación de que los implicados hayan cometido delitos graves al divulgar información de alto secreto y provocar una brecha de seguridad relacionada con datos de una unidad de inteligencia de extrema sensibilidad.
Gran parte del documental está basado en investigaciones realizadas desde 2023 por el periodista israelí Yuval Abraham, codirector del filme, publicadas en la revista israelí-palestina +972 y en el diario británico The Guardian, que también produce “NAZA”. En esas investigaciones, varias fuentes de inteligencia describen cómo Israel pasó a autorizar la muerte de decenas o cientos de civiles como “daño colateral” en ataques contra altos cargos de Hamás tras el 7 de octubre de 2023.
El primer ministro acusó a los participantes del filme de incurrir en “difamación penal y perjuicio a los intereses diplomáticos” del país. En su solicitud, Netanyahu dirigió su petición al jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, el teniente general Eyal Zamir; al director del Shin Bet, David Zini, y a la Fiscal General del Estado, Gali Baharav-Miara.
El documental toma su nombre del acrónimo utilizado por el servicio de inteligencia de Israel para estimar el número de civiles que podría morir en un ataque. Describe la práctica israelí de bombardear viviendas palestinas con familias enteras dentro, una vez que el padre y presunto miliciano de Hamás regresa a dormir a casa.
También se muestra el uso de modelos de inteligencia artificial que predicen, según patrones de las llamadas de sus teléfonos y con un 15 % de error, la probabilidad de que un gazatí sea o no un miliciano, creando una lista de posibles objetivos. Los militares de “NAZA”, con la condición de anonimato por las represalias que podrían sufrir, aseguran que el Ejército bombardeó zonas bajo órdenes de evacuación de Gaza sabiendo que aún quedaba allí población civil.
El Ejército israelí sostiene que sus normas prohíben atacar deliberadamente a civiles y obligan a los mandos a adoptar medidas para reducir los daños a la población civil. También afirma que las decisiones finales sobre los ataques y la evaluación del riesgo de víctimas civiles corresponden a oficiales.
El pasado 2 de octubre, The Guardian defendió la investigación y aseguró haber consultado durante tres años a más de cien fuentes conocedoras de los sistemas militares israelíes empleados en la guerra, incluidos altos mandos implicados en la autorización de ataques. También afirmó que contrastó los testimonios con documentos clasificados filtrados y mediante la verificación de operaciones concretas.



