Pastor y su hija acusados de no cumplir protocolo en caso de supuesta resucitación
Pastor y su hija podrían enfrentar hasta cinco años de prisión por no seguir protocolos en caso de supuesta resucitación en Guatemala.
El Ministerio Público de Guatemala investiga el caso de Yuleidi Ixcotoyac, la joven que fue trasladada a su vivienda dentro de un ataúd tras ser considerada muerta por su padre, quien reconoció que nunca existió un acta de defunción.
El pastor Abraham Ixcotoyac y su hija Yuleidi podrían enfrentar consecuencias legales por el caso de la supuesta resucitación ocurrida en Guatemala, donde la joven se levantó de un ataúd después de permanecer varias horas presuntamente muerta.
Entre las posibles sanciones se incluye una pena de hasta cinco años de prisión, aunque esta dependerá del delito que determinen las autoridades.
Según relató el padre a medios de comunicación, creyó que su hija había fallecido mientras se dirigían a un hospital. Sin embargo, en lugar de continuar hacia el centro asistencial, consiguió un ataúd y solicitó a una funeraria que trasladara a la adolescente hasta su casa dentro del féretro.
El pastor también confirmó que no contaba con un acta de defunción que certificara legalmente la muerte. Fue posteriormente, en su vivienda, donde la joven fue vista con vida, lo que generó conmoción y abrió interrogantes sobre las circunstancias del caso.
El Ministerio Público de Guatemala inició una investigación para determinar si hubo una simulación del fallecimiento, negligencia o alguna otra irregularidad.
De acuerdo con la información investigada por el periodista Alejandro Esquite, de Noti7, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) señala que el caso podría ser judicializado, debido a que no se habría cumplido el protocolo correspondiente, al no llegar la joven a una morgue ni completarse el procedimiento para certificar la defunción.
Mientras avanzan las diligencias, las autoridades también buscan establecer si la adolescente padecía alguna condición médica que pudiera explicar lo ocurrido. Para ello, se contemplan evaluaciones relacionadas con su corazón y cerebro.
Por el momento, no se ha determinado que exista una simulación deliberada ni se ha establecido responsabilidad penal. Las investigaciones deberán esclarecer qué ocurrió y si existen elementos suficientes para presentar cargos contra el padre, la joven u otras personas involucradas.



