Zonas vulnerables a inundaciones en GSD preocupan a la población, según expertos
La vulnerabilidad de zonas del Gran Santo Domingo a inundaciones preocupa a la comunidad, según expertos que señalan la falta de planificación y gestión institucional.
Santo Domingo.- Las lluvias repentinas y abruptas, provocadas por los efectos de los gases de invernadero que generan el cambio climático, ponen en alerta a la población, especialmente en las zonas más vulnerables del Gran Santo Domingo. Basta una alerta del INDOMET para revelar los puntos más sensibles a inundaciones, como la Cañada la 80, en el sector Los Ríos.
República Dominicana es uno de los países del Caribe más expuestos a fenómenos meteorológicos extremos, con alrededor del 70 % de sus provincias afectadas por inundaciones urbanas y rurales, según reveló Juan Manuel Méndez, exdirector del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) en una entrevista con el Grupo de Comunicaciones Corripio.
Como parte del Gran Santo Domingo, el Distrito Nacional no es la excepción. Entre sus áreas más susceptibles a inundaciones se encuentran las márgenes de los ríos Ozama, Isabela y Haina; el Malecón del Distrito Nacional; la avenida Luperón hasta Los Ríos y la Gustavo Mejía Ricart con Núñez de Cáceres.
Según Osiris de León, ingeniero especialista en geociencias y presidente de la Comisión de Supervisión de Infraestructuras Públicas ante el Cambio Climático, otras zonas vulnerables son las avenidas John F. Kennedy entre la Lincoln y Núñez de Cáceres; la calle Doctor Defilló frente a Teleantillas, El Caribe y la empresa Leche Rica, así como el entorno del Club Los Prados y el Residencial Constelación al oeste de la universidad INTEC.
Zonas críticas en municipios de la provincia Santo Domingo. En Santo Domingo Este, por acumulación de aguas pluviales, figuran El Almirante y Almirante Solares Inundaciones; Brisas del Este; Hainamosa y San José de Mendoza, donde los problemas por inundaciones son históricos. También están El Tamarindo y Cansino Adentro Cañadas; Villa Duarte y Maquiteria; Alma Rosa y Los Trinitarios, lugares con puntos críticos de drenaje.
El Ayuntamiento de esta demarcación ha identificado e intervenido puntos vulnerables como la Avenida España, incluyendo algunos tramos próximos al litoral, la Charles de Gaulle, Carretera Mella, Avenida Faro a Colón y la Prolongación Venezuela, entre otras zonas como la Marginal de Las Américas.
En Santo Domingo Oeste, una de las áreas más vulnerables es la Prolongación 27 de Febrero, especialmente en el entorno de la Cañana de Guajimia; la Isabel Aguiar esquina Guarocuya; la Carretera Duarte Vieja Calle Rafael Pérez esquina Manzana; y los sectores como El Café de Herrera; Las Caobas; Bayona, Buenos Aires de Herrera, entre otros.
Otras zonas inundables en Santo Domingo Norte son en Sabana Perdida (La Barquita Norte y El Milloncito) en Villa Mella están los sectores El Dos de Enero y El Cristal; como también figuran Los Guaricanos; la Urbanización Máximo Gómez (por desbordamientos de cañadas, y por igual diferentes tramos de la Avenida Hermanas Mirabal.
Igual se suma la Avenida Ecológica, por el parque Mirador Norte donde hay un tramo que se inunda y han tenido que romper la verja perimetral del parque ante las dificultades para cruzar.
Cada uno de los episodios de lluvia que se registran con frecuencia en el Gran Santo Domingo revela las debilidades acumuladas de un crecimiento territorial desordenado, planificación insuficiente y una gestión institucional fragmentada.
Según el arquitecto urbanista Ángel Sosa, la raíz principal del problema del drenaje en el Gran Santo Domingo no puede desvincularse del ordenamiento territorial, que ha implicado la falta de regulación efectiva del uso del suelo y permitido la expansión de viviendas hacia zonas no aptas para la urbanización.
Para el geólogo Osiris de León en el Distrito Nacional se necesitan túneles de 2 metros de diámetro, en sentido norte a sur desde John F Kennedy hacia el mar Caribe. “La solución en el malecón es perforar el contén para facilitar la salida del agua hacia el mar; en la Gustavo Mejía Ricart conectar un colector con la galería de drenaje”, puntualizó el experto quien relaciona la gravedad del sistema de drenaje de Santo Domingo con el cambio climático.
Sostiene que la cantidad de lluvia que antes caía en 6 meses, ahora puede ocurrir en 6 horas, y esa cantidad de agua supera la capacidad de los actuales sistemas de drenajes, por lo que ve necesario ampliar la capacidad de drenaje hasta 120 milímetros de lluvia por metro cuadrado y por hora para que el agua drene rápidamente hacia el mar Caribe y hacia los ríos cercanos.



