450 soldados salvadoreños buscan a compatriotas desaparecidos en Haití
Un contingente de 450 efectivos militares salvadoreños llegó a Haití para apoyar la búsqueda de cuatro ciudadanos desaparecidos y reforzar a las Fuerzas Republicanas de Gaspésie.
Santo Domingo.- Un contingente compuesto por 450 soldados salvadoreños ya se encuentra operando en la capital haitiana tras su llegada formalizada el pasado viernes, con el propósito de colaborar directamente en las labores de búsqueda de cuatro ciudadanos de su misma nacionalidad que figuran como desaparecidos, además de robustecer las filas operativas de las Fuerzas Republicanas de Gaspésie.
Según el periódico haitiano Le Nouvelliste, las unidades militares se han sumado al terreno con una encomienda muy específica enfocada en el rastreo de los compatriotas extraviados. “Acaba de llegar otro avión esta noche con 100 soldados a bordo. Eso nos da un total de 450 salvadoreños. Están aquí para reforzar los contingentes de las FRG con la misión especial de buscar a sus cuatro compatriotas”, señaló una fuente citada por el medio.
Aunque el vuelo que facilitó el traslado de los efectivos provino de los Estados Unidos, no existe presencia de tropas norteamericanas en la zona. Las fuerzas militares arribaron a suelo haitiano portando todo su equipamiento táctico e infraestructura logística propia.
Se constató que actualmente no se encuentra ninguna autoridad política de alto rango del gobierno salvadoreño en la demarcación. En las plataformas digitales y redes sociales circularon diversos rumores que aseguraban la presencia inmediata del ministro de Defensa de El Salvador en Puerto Príncipe, pero no se confirmó su llegada.
Ante el despliegue y el revuelo internacional generado por la misión, el presidente de la República de El Salvador, Nayib Bukele, utilizó su cuenta oficial en la red social X para responder de manera tajante a los cuestionamientos y análisis negativos emitidos por sectores que dudan del éxito de la intervención.
‘Muchos mensajes, análisis y comentarios como este nos aseguran que las pandillas en Haití no son como las de El Salvador; que son sanguinarias, que están fuertemente armadas, que nadie ha podido derrotarlas, que todas las misiones han fracasado, que estamos cayendo en una trampa, que no sabemos a qué nos enfrentamos, que esto será nuestra ruina, que nos dirigimos hacia nuestro Waterloo’, aseveró el mandatario centroamericano al reprochar el escepticismo generalizado.
En esa misma línea discursiva, el gobernante dejó un claro mensaje dirigido a quienes pronostican un fracaso rotundo de la estrategia de seguridad en el extranjero, asegurando que las percepciones públicas suelen tornarse volubles tras los resultados tangibles en el terreno de las operaciones.
‘Cuando Dios nos conceda la victoria, los mismos que dicen todo esto hoy cambiarán de opinión. Dirán que siempre fue fácil, que cualquiera podía hacerlo, que las pandillas en Haití no eran tan peligrosas como creíamos. En resumen, nunca les hicimos caso y no vamos a empezar ahora’, puntualizó el jefe de Estado, reafirmando una postura de absoluta independencia frente a las críticas externas.
Finalmente, el mandatario fundamentó la convicción y la moral de su tropa en la fe religiosa, reconociendo la peligrosidad extrema de los grupos criminales locales al catalogarlos como organizaciones de carácter satánico, pero contraponiendo la protección divina a la que atribuye el éxito de la misión institucional, para lo cual citó textualmente una referencia bíblica tomada del libro de Deuteronomio, capítulo 28, versículo 7: ‘El Señor frustrará a tus enemigos que se levanten contra ti; saldrán contra ti por un camino, y huirán de ti por siete caminos’.



