Jueves, 22 de octubre de 2026
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Árbol centenario de Los Prados tala tras desprotegerse sin resolver conflictos

Un árbol centenario, declarado patrimonio natural, fue talado tras perder su protección sin resolver las denuncias del propietario.

Imagen de la anacagüita en el sector Los Prados antes de su tala.
Imagen de la anacagüita en el sector Los Prados antes de su tala.

Un árbol centenario, declarado patrimonio natural, fue talado en el sector Los Prados tras perder su protección sin resolver las denuncias del propietario. La anacagüita, una especie rara y emblemática de la isla, se encontraba en un patio privado y fue retirada de la protección institucional sin que se abordaran los conflictos que generó.

La anacagüita, de tronco ancho y copa abierta, era uno de los árboles más antiguos de La Hispaniola. Fue nombrada Patrimonio y Monumento Natural de Santo Domingo, lo que implicaba un compromiso de cuidado y protección. Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente no abordó las preocupaciones del propietario ni las denuncias de envenenamiento que se habían presentado.

El propietario del árbol había solicitado ayuda reiteradamente por los daños que causaba el árbol en su vivienda. A pesar de los reclamos, el Ministerio no tomó medidas concretas para resolver el conflicto. Un mes después de que se le retirara el título de monumento, las motosierras llegaron a su tronco, y el árbol fue talado.

El árbol era un punto de encuentro para el barrio y una parte importante del sentido de pertenencia de la comunidad. Fue un espacio de convivencia y conexión con la naturaleza, algo que se perdió al no haberse buscado una solución alternativa al conflicto. La tala no fue el resultado de un juicio, sino de una falta de acción institucional.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales no tomó medidas para adquirir el terreno, ni para asumir el mantenimiento del árbol. En lugar de eso, optó por la desidia y la firma que retiró la protección. La tala fue el resultado de una falta de compromiso con el cuidado del patrimonio natural.

La pérdida de la anacagüita representa más que la muerte de un árbol. Se trata de la pérdida de una historia, de una identidad de barrio, de la confianza en que el Estado cumple con su rol de protección. Un árbol centenario no se reemplaza con un decreto, y su desaparición deja un vacío que no se puede llenar.

El caso de la anacagüita plantea preguntas sobre la responsabilidad institucional en la protección del patrimonio natural. ¿Cómo se declara un árbol patrimonio si no se resuelve el conflicto con quien lo vive? ¿Qué se hizo ante las denuncias de envenenamiento? ¿Se pensó en alternativas a la tala total? Estas son preguntas que el Ministerio debe responder.

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