CARD celebra selección de Justiniano Montero como presidente de la SCJ
El Colegio de Abogados destacó la elección del magistrado como un hito para la judicatura dominicana.
Santo Domingo. – El presidente del Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), Trajano Potentini, calificó como un acontecimiento histórico para la justicia dominicana la selección del magistrado Justiniano Montero como presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ).
Expresó un reconocimiento especial al presidente de la República, Luis Abinader, por su liderazgo al frente del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y su contribución a un proceso que, a su juicio, fortalece la institucionalidad, la meritocracia y la independencia del Poder Judicial.
Potentini consideró que las decisiones adoptadas representan un punto de inflexión en la historia de la judicatura nacional, al privilegiar la experiencia, la integridad profesional, la formación académica y la trayectoria de servidores judiciales que han dedicado gran parte de sus vidas al fortalecimiento de la administración de justicia.
El jurista sostuvo que el presidente Abinader merece un reconocimiento particular por haber encabezado un proceso de selección que, desde su perspectiva, demuestra coherencia con su discurso de fortalecimiento institucional y respeto a la independencia de los poderes del Estado.
“El Colegio de Abogados de la República Dominicana hace un reconocimiento especial al presidente Luis Abinader, como jefe político de todo este proceso, porque debemos reconocer que el Consejo Nacional de la Magistratura es un órgano de naturaleza política. Sin embargo, con estas decisiones se marca un hito en la historia de la judicatura dominicana, apostando por la capacidad, la experiencia y los méritos de quienes tendrán la responsabilidad de dirigir los destinos de nuestra justicia”, manifestó Potentini.
Justiniano Montero: una apuesta por la carrera judicial y la experiencia
Al referirse a la selección de Justiniano Montero, el presidente del CARD destacó que se trata de un magistrado de trayectoria intachable, profundo conocimiento del derecho y amplia experiencia dentro de la estructura judicial dominicana, condiciones que, en su opinión, constituyen garantías fundamentales para conducir una nueva etapa de fortalecimiento de la Suprema Corte de Justicia.
Subrayó que la llegada de Montero a la presidencia del máximo tribunal del Poder Judicial representa un reconocimiento a los jueces de carrera y al esfuerzo de quienes han construido su trayectoria profesional desde las distintas instancias de la administración de justicia.
“Estamos hablando de un hombre de trayectoria impoluta, de un conocedor del derecho, de un juez de carrera íntegro y comprometido a tiempo completo con la justicia. Justiniano Montero no llega a improvisar. Es un magistrado que conoce profundamente el funcionamiento del Poder Judicial, sus fortalezas, sus debilidades y los desafíos que enfrenta”, expresó.
Potentini resaltó, además, que la experiencia de Montero no se limita exclusivamente al ejercicio jurisdiccional, sino que comprende responsabilidades vinculadas con el ámbito administrativo y la carrera judicial, lo que le proporciona una visión integral de las necesidades institucionales.
A su entender, esa combinación de conocimientos jurídicos, experiencia administrativa y cercanía con la realidad cotidiana de los tribunales constituye una oportunidad excepcional para impulsar reformas, mejorar la gestión judicial y recuperar la confianza de los actores del sistema de justicia.
Mayor participación femenina y reconocimiento al mérito
Otro de los aspectos valorados positivamente por el presidente del Colegio de Abogados fue la incorporación de mujeres a la Suprema Corte de Justicia, una reivindicación que, según explicó, había sido planteada reiteradamente por el gremio jurídico como parte de la necesidad de avanzar hacia una representación más equilibrada en los órganos superiores de la judicatura.
Potentini destacó que la participación femenina no debe entenderse únicamente desde una perspectiva numérica, sino también como un reconocimiento a la capacidad, preparación, experiencia y aportes de las mujeres al desarrollo del pensamiento jurídico y la administración de justicia.
En ese sentido, valoró la trayectoria de Arelys Ricourt, así como la incorporación de Blandino, a quien identificó como una profesional procedente del ámbito académico, con una sólida formación y una importante vinculación con el estudio y la enseñanza de las ciencias jurídicas.
“Nosotros habíamos planteado y exigido el tema de la paridad, la necesidad de integrar más mujeres a la Suprema Corte de Justicia. Mujeres con todos los méritos, con una larga trayectoria en el Poder Judicial y también en las academias. Hoy vemos con satisfacción que esa aspiración ha sido tomada en consideración”, señaló.
El jurista sostuvo que la presencia de profesionales provenientes tanto de la carrera judicial como de la academia contribuye a enriquecer la pluralidad de experiencias, enfoques y conocimientos dentro del máximo tribunal.
Asimismo, destacó los méritos de Diomedes Villalona, a quien reconoció por su prolongada trayectoria al frente de la jurisdicción contencioso-administrativa, así como las capacidades profesionales de Canó Alfau y del magistrado Pimentel, cuyos perfiles consideró representativos de una selección fundamentada en la meritocracia.
Para Potentini, el reconocimiento a estas trayectorias transmite un mensaje positivo a los profesionales del derecho y a las nuevas generaciones de jueces: la preparación, la integridad y el servicio institucional deben constituir los principales criterios para alcanzar las más altas responsabilidades dentro del sistema judicial.
Una nueva etapa para superar las tensiones internas del Poder Judicial
El presidente del CARD también reflexionó sobre los desafíos que enfrentó la administración judicial durante la gestión del magistrado Luis Henry Molina, al considerar que el Poder Judicial necesitaba una renovación de su liderazgo para superar el desgaste institucional y las tensiones que, según su apreciación, se habían producido en la relación entre la dirección del sistema y los jueces de las distintas jurisdicciones.
Aunque reconoció la importancia de dar continuidad a los avances institucionales, sostuvo que el relevo en la presidencia de la Suprema Corte constituye una oportunidad para corregir debilidades, fortalecer el diálogo interno y promover una gestión más cercana a las necesidades reales de quienes administran justicia diariamente.



