Domingo, 18 de octubre de 2026
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Salud

Desprendimiento de retina: síntomas y alertas médicas

El desprendimiento de retina es una urgencia oftalmológica. Señales como manchas flotantes, destellos o sombras en el campo visual requieren atención inmediata.

Imagen ilustrativa de un ojo humano con retina visible.
Imagen ilustrativa de un ojo humano con retina visible.

Los cambios repentinos en la visión pueden ser una señal de alerta. Ver destellos de luz, notar manchas flotantes o percibir una sombra que cubre parte del campo visual son indicadores que no deben ignorarse, ya que podrían estar relacionados con un desprendimiento de retina.

Esta afección ocurre cuando la retina, el tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior del ojo, se separa de su posición normal. Al perder contacto con las estructuras que le suministran oxígeno y nutrientes, su funcionamiento puede verse afectado, poniendo en riesgo la visión.

“El desprendimiento de retina es una urgencia oftalmológica. Generalmente no produce dolor y sus síntomas pueden aparecer de manera repentina, por eso es importante conocerlos y no esperar a que desaparezcan por sí solos”, explica la doctora Patricia Fernández, especialista en Retina y Vítreo del Instituto Espaillat Cabral.

Entre las manifestaciones que requieren atención se encuentran la aparición repentina de puntos, manchas o líneas flotantes; los destel llos de luz, especialmente en la visión lateral; la disminución súbita de la capacidad visual y la pérdida de visión periférica. También debe prestarse atención a la aparición de una sombra oscura que avanza sobre el campo visual.

Las llamadas moscas volantes, conocidas médicamente como miodesopsias, son frecuentes y no siempre indican una enfermedad grave. Sin embargo, un incremento repentino de estas manchas, sobre todo si aparece junto con destellos luminosos o una sombra, constituye una señal de alerta que amerita una evaluación urgente.

Aunque el desprendimiento de retina puede presentarse en cualquier persona, existen condiciones que incrementan la posibilidad de desarrollarlo. Entre ellas figuran la miopía alta, los traumatismos oculares, los antecedentes personales o familiares de esta afección y determinadas enfermedades de la retina. También se consideran factores de riesgo la retinopatía diabética y las cirugías oculares previas, incluida la intervención de cataratas.

Para contribuir al cuidado de la salud visual, las personas con mayor riesgo deben cumplir con sus evaluaciones oftalmológicas periódicas y utilizar protección ocular durante actividades que puedan ocasionar golpes o lesiones. Asimismo, es importante buscar atención médica después de un traumatismo fuerte en el ojo, incluso si inicialmente no se observan alteraciones en la visión.

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