Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Europa se mueve: protestas por costo de vida, salarios y educación

Estudiantes, trabajadores y sindicatos marchan en Francia, Grecia y otros países europeos para exigir mejoras en educación, salarios y condiciones de vida.

Manifestantes marchan en las calles de París como parte de las protestas por el costo de vida y la educación.
Manifestantes marchan en las calles de París como parte de las protestas por el costo de vida y la educación.

Las protestas sociales que sacudieron a Francia en los últimos días comienzan a extenderse a otras ciudades europeas, donde estudiantes, profesores, trabajadores y organizaciones sindicales han salido a las calles para denunciar el encarecimiento de la vida, reclamar aumentos salariales y exigir mayores inversiones en educación.

París, Atenas y Tesalónica se han convertido en centros destacados de un malestar que combina dificultades económicas, cuestionamientos a las políticas gubernamentales y demandas de mejores servicios públicos.

La tensión aumentó este miércoles 21 de octubre, cuando la secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Francia, Sophie Binet, llamó a intensificar las movilizaciones y respaldó una huelga prevista para el próximo 5 de noviembre. Su declaración se produjo después de una reunión con el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, que, según los representantes sindicales, terminó sin compromisos concretos para atender las principales reivindicaciones de trabajadores y estudiantes.

«Ha llegado el momento de subir de nivel la movilización, la huelga debe tomar el relevo», declaró Binet, según la información difundida por la agencia AFP. La dirigente sindical consideró insuficiente la respuesta del Ejecutivo frente al deterioro del poder adquisitivo y las demandas acumuladas de distintos sectores sociales.

El nuevo llamado a la huelga llega después de un fin de semana especialmente conflictivo en Francia. Las manifestaciones contra el elevado costo de la vida y las deficiencias del sistema educativo estuvieron acompañadas de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales, disturbios y daños materiales en algunas zonas urbanas.

La magnitud de los disturbios ha situado al Gobierno francés ante un doble desafío: garantizar el orden público y ofrecer respuestas económicas sin comprometer sus objetivos de reducción del déficit. El Ejecutivo gobierna sin mayoría parlamentaria y pretende impulsar un importante ajuste fiscal en 2027, una perspectiva que dificulta las concesiones presupuestarias reclamadas por los sindicatos.

El poder adquisitivo ocupa un lugar central en la controversia. El incremento de los precios de la energía, especialmente del combustible desde el comienzo del conflicto en Oriente Medio, ha añadido presión sobre los presupuestos familiares. A ello se suman las demandas de mejores salarios, mayores recursos para la educación y medidas que permitan afrontar los gastos cotidianos.

El secretario general de la Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos (CFTC), Cyril Chabanier, advirtió que la ausencia de decisiones concretas dificulta la reducción de la tensión social. Según explicó, Lecornu abrió la posibilidad de discutir el salario mínimo, aunque no anunció medidas inmediatas.

La crisis se desarrolla, además, en un momento políticamente delicado, a unos seis meses de las elecciones presidenciales previstas para 2027, en las que Francia deberá elegir al sucesor de Emmanuel Macron. La capacidad del Gobierno para responder a las protestas se ha convertido en un asunto relevante tanto para los sindicatos como para las fuerzas políticas que buscan capitalizar el descontento.

En Grecia, las movilizaciones de este miércoles extendieron las reivindicaciones a tres importantes centros urbanos. Unas 5,000 personas se concentraron en Atenas, otras 3,000 en Tesalónica y alrededor de 3,000 participaron en una protesta en Patras, de acuerdo con las cifras policiales comunicadas a AFP.

Las manifestaciones reunieron a estudiantes universitarios, alumnos de secundaria, profesores y funcionarios públicos. Los participantes denunciaron el elevado costo de la vida, los bajos salarios y las deficiencias del sistema educativo, especialmente el deterioro de los edificios escolares y la escasez de personal docente.

La víspera, decenas de estudiantes instalaron tiendas de campaña en la plaza Syntagma, frente al Parlamento griego, y en una calle peatonal de Tesalónica. Las acampadas representaron una nueva forma de presión sobre las autoridades y mostraron la intención de prolongar las movilizaciones más allá de las manifestaciones convocadas inicialmente.

«En Grecia, como en Francia, reclamamos una educación pública y gratuita», declaró a AFP Katia Koubousidou, presidenta de los estudiantes de Filosofía y Pedagogía de la Universidad Aristóteles de Tesalónica.

La dirigente estudiantil adelantó que las protestas no serán aisladas y que las organizaciones participantes preparan nuevas acciones. En las concentraciones también aparecieron pancartas que establecieron paralelismos explícitos entre las reivindicaciones griegas y francesas.

El sindicato de funcionarios Adedy convocó un paro laboral a partir de las 11:00 de la mañana, hora local, y una manifestación en Atenas. Entre sus exigencias figuran incrementos salariales y mayores recursos para los docentes.

Uno de los principales motivos de descontento es la situación de la enseñanza secundaria. El sindicato de profesores OLME estima que faltan unos 15,000 docentes en las escuelas griegas, una carencia que se combina con el deterioro de las instalaciones y las dificultades para mantener adecuadamente numerosos centros educativos.

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