Martes, 20 de octubre de 2026
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Francia impone toques de queda en varias ciudades tras disturbios y saqueos

El gobierno francés anunció medidas de toques de queda en ciudades afectadas por disturbios y saqueos que han ocurrido en varias zonas del país.

Manifestantes bloquean el acceso del Louvre en París durante protestas contra el encarecimiento de la vida.
Manifestantes bloquean el acceso del Louvre en París durante protestas contra el encarecimiento de la vida.

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este lunes “toques de queda” en varios puntos del país, en un intento de contener los disturbios y saqueos que se han registrado desde el fin de semana. La medida se tomó tras una reunión de crisis, en la que se rechazó imponer un estado de emergencia.

Una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida degeneró en escenas de violencia y pillajes en las principales ciudades de Francia. Cientos de tiendas fueron saqueadas, el ayuntamiento de Limoges fue incendiado, y se registraron choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad.

El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes “fallos” en la gestión policial de los disturbios y pidió “nuevos modos operativos” para “poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos”. La lista de lugares afectados debe conocerse durante la tarde.

Algunas medidas ya se anunciaron. En Marsella se prohibieron manifestaciones entre las 12H00 y las 20H00 de este lunes, y la ciudad de Denain, cerca de la frontera con Bélgica, decretó ya un toque de queda nocturno hasta el domingo.

Ciudades de Bélgica e Italia también registraron el fin de semana protestas contra el encarecimiento de la vida, que terminaron con enfrentamientos entre la policía y manifestantes, y saqueos. El vocero de la Comisión Europea, Markus Lammert, subrayó que los incendios, saqueos y ataques contra individuos o edificios públicos son inaceptables y llamó a Francia a “proteger” el derecho a manifestarse pacíficamente.

A seis meses de la elección presidencial, a la que Macron ya no puede presentarse, la situación se puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reclamaciones de los manifestantes.

El ministro del Interior, Laurent Núñez, reconoció una pérdida de control de la policía en “algunas ciudades” durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 agentes heridos. El presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, criticó que “el poder desertó por completo”.

El alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, lamentó que “si hay alborotadores, es porque hay movimientos sociales y porque hay una forma de degradación de ese movimiento social que está organizado por el gobierno”.

En un esperado discurso televisado el domingo por la noche, que siguió a 16,7 millones de telespectadores, Macron prometió firmeza y acusó de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” y “delincuentes”. Sin embargo, no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social, aunque mantuvo un viaje a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.

El gobierno cifró en “al menos 3.000” los comercios afectados por los saqueos y anunció medidas de desempleo parcial a partir del martes y un “fondo de apoyo específico” para los comerciantes. Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil que reclama mejores condiciones en los liceos desde finales de septiembre.

El movimiento de los chalecos amarillos, que ya protagonizó importantes protestas sociales en 2018 y 2019, anunció nuevas manifestaciones el próximo sábado, en la línea de la movilización que impulsaron el 17 de octubre. La situación se sigue con preocupación fuera de Francia.

Su vecina Alemania llamó a sus ciudadanos a la “prudencia”, ya que “no se pueden excluir (...) nuevos disturbios en los próximos días”. En estos últimos meses convulsos de su presidencia, Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional por el elevado nivel de su deuda, que se recrudeció este lunes.

El rendimiento de la deuda soberana a 10 años subía en los mercados reavivando los temores, cuando el gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) en 2027. “Si estos disturbios refuerzan el apoyo a Marine Le Pen, hostil a la Unión Europea, podríamos asistir a nuevas caídas de la moneda única”, advirtió Kathleen Brooks, analista de XTB.

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