Influencers virtuales: ¿una amenaza para el influencer humano?
La inteligencia artificial crea personajes digitales que promueven marcas, generando debate sobre su impacto en el sector.
La Inteligencia Artificial (IA) abrió el camino a la creación de personajes capaces de sumar seguidores, promocionar marcas y concebir una nueva personalidad digital. Durante décadas, las redes sociales transformaron a personas simples en figuras capaces de influir sobre millones de personas. Un celular, una cuenta en YouTube, Instagram, TikTok o incluso Facebook, sumándole una personalidad extrovertida, son características suficientes para iniciar a formar una “comunidad”.
El influencer ya no es alguien que publica fotografías, videos o reels. Pasó a ser una pieza de la publicidad; incluso para las marcas llegó a convertirse en un puente capaz de unir los productos con las personas. Una persona puede recomendar una marca de ropa, un producto de belleza, una bebida, un calzado, un restaurante, hasta una aplicación.
La inteligencia artificial (IA) se integra a ese formato con personajes que pueden tener voz, nombre, rostro, historia, una “vida cotidiana” y hasta una personalidad. Esos son los reconocidos influencers virtuales o influencers IA. En este punto surge una pregunta entre la población de influencers: ¿podría la IA transformarse en una competencia para los de carne y hueso?
Los influencers tradicionales crean su audiencia alrededor de una persona de carne y hueso. La población escucha su rostro, mira sus viajes, visualiza sus rostros, sus relaciones, sus cambios, triunfos y sus problemas. Esa es una parte del atractivo del influencer y es la sensación de la cercanía con el público y viceversa. Mientras que con los influencers virtuales la sensación funciona de una manera diferente.
El personaje puede parecer humano, pero su mera existencia es digital. Puede estar en un río, mostrar una rutina diaria o promocionar ropas sin haberlas utilizado. Un artículo publicado en Acta Psicológica, en 2025, que estudió 51 investigaciones sobre los influencers virtuales, identificó la autenticidad, la transparencia, la ética y la confianza como tema central en referencia a las figuras digitales.
El estudio, realizado por Donia Khalfallah y Veronika Keller, muestra que el fenómeno no es visto como una curiosidad tecnológica, sino como un tema que comienza a tener importancia en la publicidad y en el comportamiento de los usuarios. El estudio plantea esta situación: el influencer virtual necesita parecer humano para conectar con las personas, pero al mismo tiempo debe enfatizar que no es humano.
Producir contenido sin depender de una persona frente a una cámara es lo que las empresas le llaman: “ahorro económico”. El comunicador corporativo, especializado en ecosistemas digitales, Víctor Manuel Escarramán Hernández (hijo), considera que esto es uno de los principales motivos por los que las marcas podrían implementar el uso de la IA. “La respuesta directa es reducir costos”, afirma Escarramán Hernández (hijo), al comparar el precio de contratar un influencer humano con el de utilizar uno digital.
En el mismo contexto, plantea un aproximado de cuánto puede cobrar un influencer humano: “alrededor de RD$75,000 pesos por un reel, mientras que herramientas de IA podrían costar US$100 dólares mensuales”. El factor económico es importante en este caso. Una empresa puede encontrar la forma de crear contenido mediante la IA de manera más rápida, y puede modificar más escenarios y adaptar un personaje a diferentes áreas publicitarias. “Aún se sigue perdiendo el calor humano”, expresa Escarramán Hernández (hijo).
¿Puede un influencer digital crear confianza con el público? La pregunta no es fácil de responder: una persona real siempre será más creíble que un influencer virtual. Según el especialista, un personaje de IA puede generar confianza, dependiendo de la situación y de la capacidad del contenido para conectar con el público. “La confianza se construye con el tiempo”, agrega Escarramán Hernández, señalando que las personas necesitan mirar una trayectoria y conocer lo que un personaje puede hacer con sus publicaciones; no es solo presentarse a la audiencia, sino que también importa la consistencia de lo que quiere comunicar.
Un personaje puede ganarse la atención de los usuarios velozmente, pero lograr que crean en lo que recomienda es una tarea difícil. El experto comenta que una figura de IA puede producir identificación al presentar una situación donde las personas se consideran cercanas. No es igual recomendar un video ficticio para entretenerse que compartir con una figura que parece una persona real.
La IA se ha desarrollado cada vez con más dificultad para diferenciarla de una persona real. Una imagen puede enseñar a un influencer justo al frente de un restaurante, en una piscina o en un mall. Puede poseer expresiones faciales, ropa de la actualidad y una apariencia construida, pero detrás de esa “apariencia” puede que no exista cámara alguna, ningún viaje o experiencia real.
Es donde surge la cuestión: ¿hasta qué punto es importante la experiencia que cuenta el influencer y si sucedió realmente? Si el contenido del influencer anima, inspira, presenta un producto o marca de interés o entretiene, puede cumplir la misión principal. Recibir una sugerencia de alguien que nunca utilizó verdaderamente el producto es una idea que puede generar desconfianza entre el público.



