Lunes, 26 de octubre de 2026
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Lulistas esperan en Río, bastión del bolsonarismo

En Río de Janeiro, bastión del bolsonarismo, los lulistas se preparan para el balotaje con esperanza en una posible remontada.

Manifestantes lulistas en el barrio de Laranjeiras, Río de Janeiro.
Manifestantes lulistas en el barrio de Laranjeiras, Río de Janeiro.

El bolsonarismo forma la mayoría en la “Cidade Maravilhosa”, conocida por sus playas paradísiacas o el Corcovado, pero también por la inseguridad y el control de las facciones criminales en las favelas que dominan sus colinas.

En el barrio de Laranjeiras, reducto de la izquierda en Río de Janeiro, los habitantes llevan tres semanas dando la batalla en la calle, como ocurrió en otros bastiones de la izquierda en Brasil cuando el mandatario perdió el primer turno.

La senadora, oriunda del estado de Río, se impuso en la primera vuelta en la ciudad, así como su padre, el ultraderechista Jair Bolsonaro, en las elecciones de 2018 y 2022.

Michely Ribeiro, coordinadora de una ONG de 39 años, votó acompañada de sus dos hijas de 10 y 11. “La gran esperanza es reelegir al presidente Lula”, dijo a la AFP. Para esta mujer, el avance de la extrema derecha puede suponer “una amenaza para los derechos humanos”.

En la plaza Sao Salvador, tradicional punto de encuentro de la izquierda, muchos hacen números sobre la posibilidad de “la virada”, como llaman en Brasil, a darle la vuelta a un partido de fútbol.

Cristina Vermelho, profesora universitaria de 63 años, dijo a la AFP: “Es una incógnita. Esta elección tal vez sea la más reñida de los últimos años”.

Alrededor de esta placita donde los fines de semana suele haber ruedas de samba, algunos conductores tocan bocinas mientras los vecinos intercambian saludos a los gritos de “¡Vamos, Lula!”.

Daniel Gomes, arquitecto de 45 años, coincidió en que se trata de un momento crucial para Brasil. “Estoy preocupado. Creo que la democracia está en juego. Por el historial del padre del candidato, que ya intentó un golpe de Estado, no es una locura pensar que puede volver a pasar”, dijo a la AFP.

Jair Bolsonaro cumple bajo arresto domiciliario una condena de 27 años por un intento de golpe contra Luiz Inácio Lula da Silva tras perder las elecciones de 2022.

Su hijo, que denuncia una persecución política contra su padre, se presenta como “más moderado” y promete acabar con la inseguridad o la dificultad de llegar a fin de mes.

Mientras la izquierda salió a la calle en multitud para tratar de convencer a sus conciudadanos de votar en Lula, la derecha se congregó sobre todo en actos junto a Flávio Bolsonaro.

Miles de personas abarrotaron el sábado parte del paseo marítimo de Barra de Tijuca, barrio acaudalado de Río de Janeiro donde el candidato visitó la casa de su padre antes de mudarse a Brasilia.

Ilma Gomes de Souza, profesora de 53 años, dijo a la AFP: “Soy electora de Jair Bolsonaro y creo en la transformación del país”. “En la educación, la salud, la seguridad, el carioca ya no vive en paz”, afirmó.

En Belo Horizonte, capital del populoso estado de Minas Gerais, el bolsonarista Martín Silva Peixoto rechazó todo motivo de miedo.

Este abogado de 43 años dijo a la AFP: “Durante años aquí todos (los políticos) eran iguales. Hoy tenemos una derecha de verdad”. “Yo creo que es una solución y no un problema, como mucha gente lo ve por ahí”, dijo tras votar en esta ciudad donde Flávio Bolsonaro también ganó en el primer turno.

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