ONU no logra consenso para elegir nuevo secretario general
El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a fracasar en la elección del próximo secretario general por falta de acuerdo entre potencias mundiales.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas volvió a fracasar este viernes en su intento de avanzar en la elección del próximo secretario general del organismo, debido a la falta de consenso entre las principales potencias mundiales sobre quién deberá suceder a António Guterres, cuyo mandato concluye a finales de 2026.
En la sexta votación informal, Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi figuraron entre los candidatos con mayor respaldo, pero ninguno logró superar los vetos de los miembros permanentes. Grynspan obtuvo nueve votos a favor y cinco en contra, además de dos vetos; Rodrigues-Birkett recibió ocho apoyos y seis votos contrarios, con dos vetos, mientras que Grossi alcanzó ocho votos favorables, seis en contra y dos vetos.
Una de las novedades de esta ronda fue la utilización de boletas de distintos colores para diferenciar los votos de los miembros permanentes y los no permanentes, lo que permitió identificar con mayor claridad los apoyos y las objeciones de las cinco potencias con derecho a veto. Este mecanismo aportó información adicional sobre las posiciones de los integrantes del Consejo, que en las rondas anteriores habían quedado mezcladas en las votaciones secretas.
Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad son Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Cualquiera de ellos puede bloquear una candidatura mediante el veto, incluso si el aspirante cuenta con una mayoría de votos favorables. Para que una candidatura avance, se necesita el respaldo de al menos nueve de los 15 integrantes del Consejo y que ninguno de los cinco miembros permanentes la vete.
Las diferencias entre Washington y Pekín constituyen uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo. Mientras Estados Unidos ha mostrado respaldo a Grossi, China y Rusia se inclinan por una candidata mujer. En ese contexto, la candidatura de Grynspan, de Costa Rica, y la de Rodrigues-Birkett, de Guyana, se mantienen en medio de las negociaciones diplomáticas y de las diferencias sobre el rumbo que debe seguir Naciones Unidas.
La candidatura de Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, también enfrenta dificultades por las tensiones relacionadas con la soberanía de las islas Malvinas. Argentina respalda al diplomático, mientras que Reino Unido mantiene su reclamación de soberanía sobre el archipiélago, ocupado por fuerzas británicas en 1833. Esta disputa constituye un factor adicional en las negociaciones en torno al candidato argentino.
La decisión final dependerá de la capacidad de las principales potencias para alcanzar un entendimiento político. Con el mandato de Guterres próximo a concluir, el proceso continúa sin una candidatura que reúna el respaldo necesario. El estancamiento evidencia que la elección del próximo secretario general no depende únicamente de los méritos de los aspirantes, sino también del equilibrio de intereses entre los países con mayor influencia dentro de la organización.



