OPS dona 50 equipos de fumigación para controlar dengue en Holguín
La OPS entregó 50 equipos de fumigación a Cuba para combatir el dengue en Holguín, donde el control de la enfermedad supera el 98 % de efectividad.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) donó unos 50 equipos de fumigación a Cuba para contribuir en el control del dengue en la provincia oriental de Holguín, donde los estudios de efectividad de las acciones para prevenir la enfermedad superan el 98 %, informaron este jueves medios estatales.
Se trata de unas 50 bazucas de fumigación, especialmente para zonas como Moa y la cabecera provincial, “donde se concentran las cifras más elevadas de síndromes febriles inespecíficos y otras manifestaciones compatibles con el dengue”, explicó la directora del Centro de Higiene, Epidemiología y Microbiología de la provincia, Geanela Cruz.
La funcionaria no precisó a la prensa estatal datos de la cantidad de infectados en ese territorio, aunque indicó que “los estudios de efectividad del dengue superan el 98 %” por lo que se han conformado brigadas para el tratamiento adulticida, aunque “limitadas por la crisis de combustibles que afecta al país desde hace varios meses”.
Cruz señaló que “este donativo contribuye a fortalecer las capacidades del sistema de salud pública cubano”, afectado por la política de máxima presión de Washington contra la isla, primero con el bloqueo petrolero impuesto en enero y luego con las sanciones a empresas extranjeras que comercialicen con Cuba, limitando la capacidad del país caribeño para acceder a medicamentos e insumos médicos.
Cuba vivió en 2025 una epidemia de chikunguña y dengue, que dejó unas 65 personas muertas y un total de 81,909 infectados en la isla. La OPS, que basa sus registros en cifras oficiales, indicó que hasta junio la nación caribeña acumulaba unos 1,746 casos de dengue y 2,716 de chikunguña.
Las autoridades de salud pública de la isla se han pronunciado recientemente sobre el alza estacional de infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas y las hepatitis, así como por un incremento de las arbovirosis, aunque han señalado que en el país existen brotes controlables, descartando “un incremento desmedido de las enfermedades”.
Esta situación epidemiológica se agrava en la isla que sufre, además de los apagones diarios de más de 20 horas, escasez de medicamentos y alimentos, falta de servicios básicos como el agua potable para más del 35 % de la población e insalubridad en las calles por la acumulación de basura.
Cuba atraviesa una de las más intensas crisis económicas en décadas. Esta situación ha limitado enormemente su capacidad de prevención -principalmente mediante la fumigación masiva contra los mosquitos-, control -con test para confirmar el tipo de enfermedad- y atención a los enfermos.
El director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, Francisco Durán, reconoció en noviembre del año pasado que las cifras oficiales son solo un subregistro: un buen número de enfermos, lamentó, no se atiende en los centros de salud del país.
“Las cifras que se recogen en las estadísticas (...) no siempre se corresponden con la realidad (...) y es que hay muchas personas que no van al médico, no siempre se registra la totalidad de los casos”, afirmó.



