Domingo, 1 de noviembre de 2026
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Pez diablo sigue reproduciéndose en La Vega; pescador espera acción del Ministerio

Pez diablo continúa proliferando en ríos de La Vega, según pescador que trabaja en su control sin respaldo institucional.

Pescador Félix Frías muestra los nidos del pez diablo en el río Camú.
Pescador Félix Frías muestra los nidos del pez diablo en el río Camú.

La reproducción del pez diablo avanza en los ríos de La Vega, pese a los esfuerzos de pescadores que han asumido la captura de esta especie invasora. Félix Frías, quien realiza jornadas de pesca en distintos puntos del país, asegura que, aunque ha logrado reducir su presencia en algunas áreas, su proliferación sigue siendo una realidad.

En declaraciones a N Digital, Frías explicó que la especie continúa reproduciéndose masivamente, pero que en los lugares donde concentra sus esfuerzos ha logrado reducir su presencia mediante la captura de ejemplares y la destrucción de los nidos donde deposita sus huevos. «Gracias a Dios, en el área donde yo estoy pescando lo tengo un poco controlado. Pero no es que uno lo vaya a exterminar, porque ese es un pez que ya donde llega, al río que llega, ya no se acaba; uno lo controla», manifestó.

Una de las principales estrategias para disminuir su reproducción consiste en localizar las cuevas excavadas por estos peces en las riberas y destruir las nidadas que encuentran en su interior. A esto se suma la extracción de ejemplares, que posteriormente deja fuera de los cuerpos de agua o entrega a personas que los utilizan para consumo.

La situación vuelve a colocar bajo la mirada el río Camú, en La Vega, donde N Digital realizó anteriormente un recorrido para documentar la presencia de esta especie y conocer de cerca las actividades de quienes se dedican a capturarla. Durante aquella visita, el equipo periodístico acompañó al pescador Félix Frías, quien mostró cómo identifica los nidos excavados por el pez diablo entre las piedras y las riberas del afluente.

En ese momento, se pudo observar la presencia de ejemplares y conocer el procedimiento utilizado para extraerlos de sus refugios. El recorrido permitió constatar cómo esta especie, reconocida por su particular apariencia y su cuerpo recubierto de placas, había encontrado en las aguas del Camú un espacio favorable para reproducirse. También quedó documentada la presencia de huevos de tonalidad anaranjada en sus nidos.

En aquella entrega, los pescadores explicaron que podían conseguir entre tres y cinco sacos de peces durante una jornada, una muestra de la cantidad de ejemplares que podían encontrar en determinados puntos del río. Ahora, con el seguimiento que mantiene Frías, el panorama descrito continúa siendo preocupante: aunque la extracción permite reducir la población en sectores específicos, la especie sigue reproduciéndose y requiere esfuerzos constantes para evitar que aumente su presencia.

Otro elemento que genera preocupación en el pescador es la falta de avances en la iniciativa anunciada por el Ministerio de Medio Ambiente para buscar una salida sostenible a la reproducción y proliferación del pez diablo. Frías explicó que, luego de darse a conocer la medida de la institución, ha tenido acercamientos relacionados con el proyecto y ha mantenido su disposición de colaborar; sin embargo, aseguró que hasta el momento las autoridades no han visitado la zona donde realiza sus jornadas de captura para comenzar a ejecutar la iniciativa.

Esta situación le ha provocado sentimientos de decepción, debido a las expectativas que había generado la posibilidad de contar con un esfuerzo institucional que permitiera ampliar el alcance de las acciones que realiza por cuenta propia. Pese a ello, aseguró que la falta de esa intervención no lo ha apartado de su propósito y que continuará trabajando para mantener bajo control la población de esta especie en los puntos donde tiene presencia.

Una labor sin respaldo económico del Estado. Otro aspecto que Félix Frías quiso aclarar es que las jornadas de captura no forman parte de un programa remunerado por el Gobierno ni recibe un salario de alguna institución pública por realizar esta actividad. Explicó que trabaja con recursos propios y que, en ocasiones, ha recibido pequeñas donaciones de seguidores que contribuyen con los gastos de combustible, traslados y el pago de algunos colaboradores que lo acompañan.

«Yo lo hago con recursos propios. Algunos seguidores me han donado algo para que yo pueda pagarles a los muchachos que andan conmigo y para combustible y costear los viajes», sostuvo. El pescador indicó que su labor no se limita a La Vega, pues también se traslada a otros puntos del territorio nacional, entre ellos Nagua, el río Yaque y diferentes canales de la región del Cibao, donde asegura que también ha encontrado una considerable presencia de esta especie.

Una alternativa de consumo frente a una especie invasora. Frías también destacó que el pez diablo ha comenzado a ganar aceptación entre consumidores de La Vega y otras localidades del país, por lo que considera que su aprovechamiento alimenticio puede contribuir a reducir la cantidad de ejemplares que permanecen en los ríos. Según explicó, se trata de un pescado originario de la cuenca del río Amazonas, en Sudamérica, que posee un contenido proteico que considera elevado.

El consumo de esta especie también fue documentado por N Digital durante su recorrido anterior, cuando se conoció cómo algunos residentes de La Vega aprovechan su carne y la comercializan luego de limpiarla y prepararla. La problemática, sin embargo, trasciende su aprovechamiento como alimento. El pez diablo es considerado una especie invasora debido a su capacidad de adaptación y reproducción, además de que sus hábitos de excavación pueden afectar las riberas y competir por espacio y alimento con otras especies acuáticas.

Mientras tanto, Félix Frías continúa con sus jornadas de captura y asegura que, aunque no existe una posibilidad real de exterminarlo de los ríos donde ya se ha establecido, sí es posible mantener su población bajo control mediante esfuerzos constantes. La actualización de este seguimiento deja una realidad sobre la mesa: el pez diablo sigue reproduciéndose en La Vega, mientras el pescador que ha dedicado tiempo y recursos a combatir su proliferación continúa esperando que la iniciativa anunciada por Medio Ambiente llegue finalmente al terreno.

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