Presidente argentino acusado de defender reducción de impuestos como robo
Javier Milei sostuvo que los impuestos son un robo y abogó por su reducción durante discurso en Washington.
El presidente de Argentina, Javier Milei, afirmó que los impuestos constituyen “un robo” para los ciudadanos de cualquier sociedad y defendió la reducción de la carga tributaria, durante un discurso ante empresarios e inversionistas en Washington donde recibió el viernes en la noche el premio “Global Champion of Free Enterprise”, otorgado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
Milei, doctorado en economía, vinculó su posición con la defensa de la propiedad privada, la capacidad de los ciudadanos y las empresas para disponer de sus recursos, ya que considera que incentiva la “verdadera” inversión privada y el crecimiento del país.
‘Nosotros consideramos que los impuestos son un robo. Lo digo yo, jefe de Estado, los impuestos son un robo y hay que bajarlos. Y en ese sentido, qué mejor que respaldarlo con hechos. Somos el primer gobierno de la historia argentina que en poco más de dos años baja cuatro puntos del producto interno bruto (PIB) en impuestos y esto haciéndolo manteniendo el equilibrio fiscal. Eso sí que es devolverle el dinero a los verdaderos creadores de riqueza’, ponderó.
El libertario sostuvo que la disminución de los imp,uestos debe acompañarse de disciplina presupuestaria y control de la emisión monetaria. Aseguró que su Gobierno eliminó un déficit fiscal consolidado equivalente a 15 puntos del PIB, entre el Tesoro y el Banco Central, y presentó el equilibrio fiscal como una condición para reducir la inflación, las tasas de interés y el riesgo país. Estas cifras corresponden a su exposición ante los empresarios.
El presidente argentino también defendió la eliminación de regulaciones y la apertura comercial, al considerar que las barreras a las importaciones protegen a determinados sectores empresariales y encarecen los productos para los consumidores.
‘Argentina por el ingreso que tiene, por el ingreso per cápita que tiene, debería tener un coeficiente de apertura del 90 % o poco más y tiene uno del 30 %. Es decir que Argentina por lo menos debería triplicar su nivel de apertura’, declaró.
Como ejemplo, mencionó el mercado de neumáticos y sostuvo que la competencia internacional permitiría reducir los precios, liberar recursos para otros consumos y mejorar la productividad. Sin embargo, reconoció que la apertura económica produce efectos diferentes entre sectores: algunos pueden expandirse, mientras otros pierden participación o incluso quiebran.
También defendió la protección de los derechos de propiedad y el papel de los empresarios en la generación de riqueza y empleo. Milei afirmó que su estrategia busca convertir a Argentina en una de las economías más abiertas del mundo, atraer inversiones y aprovechar sus recursos energéticos, mineros y agropecuarios.



