Sábado, 17 de octubre de 2026
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Rechazan propuesta de enseñanza exclusiva en inglés en centros Head Start

Padres y activistas en Puerto Rico rechazan propuesta del gobierno de EE.UU. de enseñar exclusivamente en inglés en centros Head Start, considerada insultante y poco realista.

Niños en un centro Head Start en Puerto Rico.
Niños en un centro Head Start en Puerto Rico.

El gobierno del presidente Donald Trump propone que los centros Head Start enseñen exclusivamente en inglés, frente a la práctica del programa federal para la primera infancia de incorporar los idiomas que los alumnos hablan en casa. La propuesta ha generado rechazo entre padres y activistas en Puerto Rico, donde el inglés y el español son los idiomas oficiales, pero la mayoría de los residentes no habla inglés con fluidez.

Alaisha Sandoval, de 4 años, conoce solo algunas palabras en inglés, gracias a la animación Peppa Pig. Su padre, Hansel Alejandro Sandoval, sonrió al enterarse de la noticia, considerando que la política ayudará a abrirle el mundo a su hija. Sin embargo, no todos los padres comparten esa visión.

Educadores y autoridades puertorriqueñas advierten que el cambio socavaría la conexión de los niños con su idioma y su cultura, además de exigir materiales costosos y formación docente en una isla que ya enfrenta escasez de recursos y de educadores. Eddie Torres Vázquez, presidente de la Asociación de Amigos de Head Start de Puerto Rico, señaló que muchos maestros podrían renunciar o acogerse al retiro.

Alrededor de 25,000 niños en Puerto Rico asisten a centros de Head Start, que ofrecen educación preescolar gratuita, servicios sanitarios y programas de apoyo para familias de bajos ingresos. La mayoría de los centros de la isla adopta un enfoque bilingüe, y nadie se opone a que siga siendo así, señaló Torres.

“El aprender un segundo idioma abre puertas”, afirmó Torres, señalando que le preocupa el impacto de hacerlo obligatorio. Menos del 10% de los maestros de Head Start en la isla domina el inglés, indicó. “Puerto Rico sería el área geográfica más afectada por ese cambio”.

El gobierno sostiene que el requisito de idioma se aplicaría únicamente a la formación, no a conversaciones no educativas ni a las interacciones con los padres. Sin embargo, los críticos dicen que la propuesta es insultante y una pesadilla logística costosa.

Zaida Cordero Huertas, presidenta de la Asociación de Padres de Head Start de Puerto Rico, explicó: “No se está hablando de dos idiomas. Estamos hablando de que nos vamos a comunicar en un solo idioma y perderíamos nuestra identidad cultural”.

En todo Estados Unidos, Head Start atiende a aproximadamente 700,000 niños de familias con bajos ingresos, un tercio de los cuales habla en casa un idioma distinto del inglés. En Puerto Rico, el 99% de los niños inscritos en Head Start proviene de hogares hispanohablantes.

La norma del inglés, que incluye una excepción limitada para la instrucción en lenguas tribales, forma parte de la amplia reforma de los estándares de Head Start propuesta por Trump en agosto. La Casa Blanca planea emitir directrices definitivas después de revisar los comentarios del público, aunque el calendario no está claro.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), que supervisa Head Start, subrayó que los proveedores pueden seguir comunicándose con las familias en sus idiomas maternos y pueden solicitar exenciones. La portavoz del HHS, Emily Hilliard, recalcó la importancia de la instrucción en inglés.

Desirée Vega González, una maestra del programa, dijo que le preocupa el impacto del cambio en sus alumnos, todos ellos hispanohablantes. “Para los niños es bien importante expresar sus emociones”, explicó. “Si cambiamos... sería un poco más complicado para ellos”.

Las investigaciones muestran que usar los idiomas que se hablan en el hogar de los alumnos puede ayudarles a aprender inglés. También les permite explorar conceptos en materias como matemáticas y ciencias mientras desarrollan sus habilidades en inglés.

Francisco J. Nazario Marrero, gerente del programa en el pueblo de Dorado, indicó que le preocupa el impacto en los niños que necesitan terapia para hablar: podrían recibir esa ayuda en español para regresar después al inglés en su preescolar.

Educadores advierten de escasez de personal y altos costos. El inglés fue impulsado con fuerza en la educación pública de Puerto Rico durante la primera mitad del siglo XX, hasta que el primer gobernador elegido democráticamente de la isla, Luis Muñoz Marín, puso fin a la práctica.

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