Sábado, 24 de octubre de 2026
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Carruajes de Central Park se extinguirán en 2028 tras 150 años de historia

La ciudad de Nueva York prohibirá los carruajes tirados por caballos a partir de 2028, tras un debate sobre bienestar animal y empleo.

Carruajes tirados por caballos en Central Park, Nueva York.
Carruajes tirados por caballos en Central Park, Nueva York.

Desde el siglo XIX, los coches tirados por caballos han recorrido las calles de Manhattan, convirtiéndose en uno de los símbolos turísticos de la ciudad. Una ley aprobada esta semana establece su desaparición en junio de 2028, en medio de controversias por el bienestar animal y el futuro de sus trabajadores.

Durante casi un siglo y medio, los carruajes han sido parte del paisaje urbano neoyorquino. Han transportado a generaciones de visitantes, aparecido en películas y acompañado paseos románticos por Central Park. A pesar de la llegada del automóvil y las transformaciones urbanas, esta tradición ha sobrevivido hasta hoy.

El Concejo Municipal de Nueva York aprobó el jueves 22 de octubre de 2026 una legislación que prohibirá los carruajes a partir de junio de 2028. La decisión, adoptada con 40 votos a favor, siete en contra y dos abstenciones, representa un cambio histórico para una actividad que ha sobrevivido a distintas épocas de la ciudad.

La medida, aún pendiente de la firma del alcalde Zohran Mamdani, también contempla la suspensión de nuevas licencias y programas de transición laboral para los aproximadamente 200 trabajadores vinculados al sector.

La historia de los carruajes neoyorquinos es anterior a su consolidación como atracción turística. Durante el siglo XIX, cuando Manhattan experimentaba un rápido crecimiento urbano, los vehículos de tracción animal eran fundamentales para la movilidad de sus habitantes.

Antes de que los automóviles, autobuses y trenes subterráneos dominaran el transporte, los caballos desempeñaban un papel esencial en el desplazamiento de pasajeros, mercancías y servicios públicos. Las calles de Nueva York estaban ocupadas por coches privados, carruajes de alquiler, tranvías de caballos y vehículos de carga.

La inauguración de Central Park, cuyas primeras áreas se abrieron al público en 1858, ofreció un nuevo escenario para los paseos en carruaje. El parque, diseñado por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, fue concebido como un espacio de recreación para una ciudad cada vez más poblada e industrializada.

Sus caminos permitían disfrutar de recorridos alejados del bullicio de las calles comerciales. Los paseos en coches de caballos se integraron en la vida social de los neoyorquinos, particularmente entre quienes disponían de recursos para contratar este servicio.

En las décadas siguientes, Central Park se consolidó como uno de los principales espacios de recreación de Manhattan, mientras los carruajes se convertían en parte de su identidad visual.

La expansión del transporte mecanizado durante las primeras décadas del siglo XX transformó radicalmente la circulación en Nueva York. Los automóviles desplazaron progresivamente a los caballos como medio de transporte cotidiano y el metro, inaugurado en 1904, modificó los hábitos de movilidad de millones de personas.

Sin embargo, los carruajes no desaparecieron completamente. Su función evolucionó hasta convertirse en una actividad recreativa y turística, especialmente vinculada a Central Park y sus alrededores.

Los carruajes también encontraron un lugar en la cultura popular. Su presencia en producciones cinematográficas y televisivas contribuyó a proyectar una imagen romántica de Nueva York, asociada a los paseos por el parque, las celebraciones y las visitas de turistas.

Películas como Home Alone 2: Lost in New York y producciones como Sex and the City ayudaron a mantener viva esa imagen de Manhattan, en la que los coches de caballos convivían con los rascacielos, los taxis amarillos y las avenidas congestionadas.

La permanencia de esta actividad también explica su importancia económica para algunas familias. El negocio pasó de generación en generación y permitió a trabajadores inmigrantes establecer pequeñas empresas dedicadas al transporte recreativo.

Según informó CBS New York en octubre de 2026, algunas familias llevan cerca de un siglo vinculadas al sector. Francesco Riccobono, propietario de carruajes, declaró que había invertido 400,000 dólares dos años antes para ampliar el negocio familiar.

Aunque los carruajes habían sobrevivido a los cambios tecnológicos, las críticas por las condiciones de trabajo de los caballos comenzaron a adquirir mayor protagonismo en el debate público.

Las organizaciones defensoras de los animales cuestionaban la exposición de los equinos al tráfico, las temperaturas extremas, el ruido y las exigencias físicas de trabajar en una ciudad con intensa circulación.

El primer proyecto legislativo para prohibir específicamente los carruajes fue presentado en 2007 por el concejal Tony Avella. Sin embargo, la iniciativa no prosperó.

Durante la administración del alcalde Bill de Blasio se impulsaron nuevos intentos de eliminar o restringir esta actividad. En 2014, el debate volvió a ocupar la agenda municipal, pero tampoco se alcanzó un acuerdo para suprimir el servicio.

Uno de los principales obstáculos fue la oposición de propietarios, conductores y sindicatos, que defendían el carácter histórico de los carruajes y advertían sobre las consecuencias económicas de su desaparición.

El conflicto se prolongó durante casi dos décadas sin que las autoridades consiguieran conciliar las demandas de protección animal con los intereses laborales.

En agosto de 2022, un caballo llamado Ryder se desplomó en una calle de Manhattan. Las imágenes del animal tendido sobre el pavimento provocaron una fuerte reacción pública y reactivaron los cuestionamientos sobre las condiciones de los caballos utilizados en el transporte turístico.

A raíz de aquel episodio, el concejal Robert Holden promovió un proyecto conocido como la Ley de Ryder, que proponía sustituir los carruajes tradicionales por vehículos eléctricos de apariencia histórica. La propuesta no consiguió aprobarse debido, entre otras razones, a las dificultades económicas y logísticas de la transformación. Holden presentó una nueva versión en noviembre de 2025, centrada en facilitar la transición laboral, pero tampoco avanzó.

El acontecimiento decisivo ocurrió el 17 de junio de 2026, cuando Romanch Mahajan, un turista indio de 18 años, murió después de salir despedido de un carruaje cuyo caballo se descontroló en Central Park.

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