Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Salud

Sisaril incluye burnout en enfermedades laborales

La Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales incorpora el síndrome de agotamiento laboral en el Cuadro de Enfermedades Profesionales.

Trabajadores en una oficina, reflejando el impacto del estrés laboral.
Trabajadores en una oficina, reflejando el impacto del estrés laboral.

SANTO DOMINGO.– Sentir que levantarse para ir al trabajo se convierte en una carga, perder la motivación por tareas que antes resultaban sencillas, vivir permanentemente agotado o experimentar un distanciamiento emocional de las responsabilidades profesionales puede ser más que cansancio acumulado.

Estos síntomas podrían estar relacionados con el burnout o síndrome de agotamiento laboral, un fenómeno que la Organización Mundial de la Salud (OMS) vincula con el estrés crónico en el entorno de trabajo.

La conversación sobre este síndrome cobra especial relevancia en República Dominicana tras la actualización del Cuadro de Enfermedades Profesionales mediante la Resolución Administrativa Núm. 00270-2026, emitida por la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisaril).

La medida incorpora el burnout, los cuadros depresivos y los trastornos no orgánicos del sueño entre las afecciones relacionadas con factores psicosociales que pueden ser reconocidas dentro del Seguro de Riesños Laborales, siempre que se determine su vínculo con la actividad laboral.

El burnout, conocido en español como síndrome de agotamiento laboral, es un fenómeno ocupacional que aparece como consecuencia del estrés crónico en el trabajo que no se ha gestionado adecuadamente.

La OMS identifica tres dimensiones principales: el agotamiento o la pérdida de energía, el distanciamiento mental del empleo —que puede manifestarse mediante negativismo o cinismo— y la disminución de la eficacia profesional. No se trata simplemente de sentirse cansado después de una jornada exigente, sino de una experiencia relacionada específicamente con el contexto laboral.

La afección puede manifestarse de distintas maneras. Una persona puede comenzar a sentirse emocionalmente drenada, perder el interés por sus responsabilidades, reaccionar con irritabilidad ante compañeros o clientes y experimentar la sensación de que, sin importar cuánto esfuerzo realice, nunca consigue cumplir con las exigencias de su puesto.

Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Sin embargo, la Clínica Mayo identifica varias señales que pueden ayudar a reconocer cuándo el trabajo está afectando el bienestar físico y emocional.

Agotamiento persistente: sentir que no se dispone de energía suficiente para afrontar la jornada laboral, incluso después de descansar.

Pérdida de motivación: experimentar dificultades para comenzar las tareas o dejar de encontrar satisfacción en el trabajo.

Distanciamiento emocional: desarrollar actitudes negativas, indiferencia o cinismo hacia el empleo, los compañeros o las personas a las que se presta un servicio.

Dificultad para concentrarse: tener problemas para mantener la atención, organizar responsabilidades o completar actividades habituales.

Irritabilidad y frustración: reaccionar con mayor impaciencia ante situaciones que anteriormente podían manejarse sin tanta tensión.

Alteraciones del sueño: presentar dificultades para dormir, descansar de manera insuficiente o cambiar los hábitos de sueño.

Molestias físicas: experimentar dolores de cabeza, molestias digestivas u otras manifestaciones que requieren evaluación médica.

Presentar una o varias de estas señales no significa necesariamente que una persona tenga burnout. Estos síntomas también pueden estar relacionados con otras condiciones de salud, por lo que la evaluación de un profesional es importante para identificar su origen.

¿Qué puede provocar el agotamiento laboral?

No existe una única causa. El riesgo puede aumentar cuando las exigencias del trabajo superan de manera sostenida los recursos, el tiempo o el apoyo disponibles para cumplirlas.

Entre los factores que pueden contribuir al problema figuran las jornadas prolongadas, la sobrecarga de tareas, la falta de autonomía para organizar el trabajo, la incertidumbre sobre las responsabilidades, los conflictos laborales y la ausencia de respaldo por parte de los superiores o compañeros.

También puede influir el desequilibrio entre la vida profesional y personal, especialmente cuando el trabajo ocupa tanto tiempo y energía que la persona deja de disponer de espacios suficientes para descansar, compartir con sus familiares o realizar actividades ajenas al empleo.

La responsabilidad de prevenir estos riesgos no recae únicamente en el trabajador. La OMS señala que los entornos laborales deficientes, las cargas excesivas, la discriminación, la inseguridad laboral y el control insuficiente sobre las tareas pueden perjudicar la salud mental. Por eso, las medidas de prevención también deben contemplar las condiciones y la organización del trabajo.

¿El burnout es lo mismo que la depresión?

No. Aunque pueden compartir síntomas y presentarse al mismo tiempo, el síndrome de agotamiento laboral y la depresión no son equivalentes.

El burnout se refiere específicamente al contexto del trabajo y suele expresarse mediante agotamiento, distanciamiento de las responsabilidades profesionales y una menor percepción de eficacia. La depresión, en cambio, puede afectar diferentes ámbitos de la vida, incluso cuando los problemas laborales no están presentes.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, la depresión puede incluir tristeza persistente, pérdida de interés o placer en las actividades, desesperanza, alteraciones del sueño y del apetito, fatiga y dificultades de concentración. Para establecer un diagnóstico deben evaluarse la duración, la intensidad y el conjunto de los síntomas.

Por esa razón, no es recomendable autodiagnosticarse ni asumir que todo agotamiento emocional es burnout. Si los síntomas persisten, empeoran o interfieren con las actividades cotidianas, lo indicado es consultar a un profesional de la salud.

La respuesta depende de las circunstancias que estén provocando el problema y de la situación de cada trabajador. Entre las medidas que pueden ayudar están establecer límites razonables a la jornada, organizar las prioridades, reservar tiempo para descansar y mantener actividades personales fuera del trabajo.

También puede ser útil conversar con los responsables del área sobre la carga laboral, los horarios, los recursos disponibles y las dificultades para cumplir con las tareas. Cuando el origen está relacionado con problemas

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